sábado, 2 de agosto de 2014

Achar de Alano (2.078)

Fecha: 6/07/2014
Hora de salida: 9:10 h
Cima: 11:00h
Salida de cima: 11:30 h
Llegada al coche: 12:50 h
Desnivel positivo: 1.572

Como pocas veces ocurre en nuestras escapadas, esta vez han resaltado las mujeres sobre los hombres. Esta vez hemos sido 3 mujeres frente a 1 hombre, aunque ya lo podríamos considerar como otra más!
No estábamos muy seguras del día que nos esperaba, pues el pronóstico del tiempo decía que igual nos mojábamos algo, aunque somos unas aventureras intrépidas y nos lanzamos a la aventura (Bueno en realidad…daban lluvia solo a partir del mediodía, aunque nos acabamos mojando un poco).
La expedición estaba formada por Anita (Dinamita), Mirta (“Mir Mir”), Sergio Palacín, Lurzoso y Yaiza.
Comenzamos desde el parking Taxera y nos dirigimos por la senda bien marcada e indicada, poca pérdida. Al poco tiempo de comenzar nos encontramos con varios ganados de ovejas, para decepción de alguna que quería ver vaquitas, aunque a Lur se alegró bastante, las miraba atento como si de su trabajo se tratase.
Tras una hora y cincuenta minutos conseguimos alcanzar la cima, unas hablando, otras calladas o incluso enfadadas… bueno eso es lo que pensamos, porque pasarse toda la caminata sin mediar palabra solo tiene dos explicaciones: o estás cabreada o estás luchando por la supervivencia! Lur llego a la cima aunque había que crestear un poco para llegar al último hito más alto, y este pequeño tramo lo hizo con el rabo entre las piernas.
En la cima nos tomamos nuestro almuerzo de rigor, un poco de fuet imprescindible para Ana, un poco de fruta y el almuerzo que Mirta y Sergio se dejaron en el coche. Pero no pasa nada, somos chicas muertes que con poco nos conformamos. Disfrutamos de las vistas que la naturaleza nos ofreció durante poco tiempo, pues unas nubes cargadas nos amenazaban.
Poco a poco bajamos y las nubes nos empezaron a envolver a mojar nuestras cabelleras, un poco de trail running y otro poco de andar tranquilamente (la mayor parte).
Durante la bajada pudimos disfrutar de conversaciones entretenidas, algún culetazo gordo debido a la hierba mojada o incluso uno debido al barro. Nos echamos unas jajas largas. Lur tuvo que enfrentarse de nuevo al curioso mundo del ganado ovino, pero al final lo supero.
Tras 3:40 horas llegamos al coche, donde comimos algo del almuerzo que se quedó en el coche. Tras cambiarnos la ropa mojada y vestirnos, intentamos coger a Lur para secarlo e introducirlo en el cioche, pero se volvió loco!
Tras los esfuerzos por fin pusimos rumbo a nuestras respectivas casas.

¡¡YESA NO!!



Tipycal photo de salida. Sergio y sus ángeles.