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sábado, 4 de octubre de 2014

PICO DE LA MAGDALENA (2283m) Y PUNTA DE LA MAGDALENA (2274m)



Fecha: 12/07/2014
Hora de salida: 8:30h
Cima pico de la Magdalena: No se sabe
Cima punta de la magdalena: Tampoco se sabe
Llegada al coche: 14:00 h
Desnivel positivo: 1.400 aprox

Siempre hay que tener un plan B. No se me ocurre mejor manera de empezar esta crónica, puesto que de haber sido así ni nos habríamos dirigido hacia el valle de Aisa, ni nuestro objetivo habría sido realizar la trilogía del Aspe, ni nos habríamos mojado como lo hicimos, aunque bien es cierto, que tampoco habríamos disfrutado de un espléndido almuerzo en el refugio de López Huici (algo que en cualquier plan habría sucedido a buen seguro), pero menos cierto es que al final hubiésemos realizado estas dos cimas, el Pico de la Magdalena y la Punta de la Magdalena, que a pesar de no contar con una gran altitud, si las boiras lo permiten, te ofrecen un escenario cuasi orgásmico-visual con espléndidas vistas a la trilogía del Aspe, lecherines, pico Rigüelo, Collarada and company.
Los integrantes de la excursión, Oscar, Kike, Yaiza, Julio y Palacin nos encaramos decididos y sin plan B hacia el valle de Aisa con la idea clara y definitiva de llevar a cabo una de las excursiones más ansiadas por algunas de nosotras, y ésta es la de realizar la trilogía del Aspe en el día (Aspe - Llena de la Garganta - Llena del Bozo).
Así, dirección a Jaca desde Puente la Reina de Jaca, cogimos el desvío a mano izquierda que lleva a Escara para cruzar por un camino hasta la carretera que sube al pueblo de Aisa y pasar esta localidad hasta llegar a la zona de parking (es decir, las cunetas de la carretera) al final de la carretera.
De este día se podrían contar muchas aventuras. Baños de cabeza en unas pequeñas cascadas, almuerzo desmesurado en un refugio mandado hacer por un coronel franquista, visita de la chuventud de Purna, coincidir con un perro que casualmente también se llamaba Lur, y más. Pero me quedo con el giro inesperado que dio la excursión que en mi cabeza se planteaba. Y es que, si dije que quería hacer la trilogía en modo rápido, lo que implica ir ligero de peso, la cruda realidad me bofeteó una y otra vez cuando durante el almuerzo, y ya tras haber desechado la idea de ascender la trilogía, uno tras de mis compas de viaje iban sacando termos de café, jamón cubierto de vetas grasientas, latas de sardinas, salchichón, queso y fruta. En ese momento me rendí, y solo me quedaba consolarme con la degustación de esos ricos manjares que bien hicieron en coger teniendo en cuenta el desenlace final de la excursión.
A las 8:30 h salimos del coche con las miradas puestas en nuestro objetivo algo cubierto por las nubes que se deslizaban rápidas entre las cimas y deseando que de un momento a otro éstas abandonaran su posición para regalarnos las espléndidas vistas que ofrecen estas montañas.
Tras superar la primera rampa asfaltada y que da acceso a una impresionante llanura rodeada de montañas que protegen a las vacas que pastan a sus faldas, cruzamos un pequeño río y seguimos nuestro camino por la senda que sube hacía la cara sur del Aspe. Durante esta primera parte, el viento ya nos azota la cara e impregna de lluvia que arrastra nuestra piel. El frío se deja notar, pero proseguimos hacía adelante viendo como por momentos el cielo se oscurece más, y notando en nuestra manos el descenso de temperaturas que en altura  conviene cuidar por los riesgos que entraña.  Al final, y sin haber alcanzado todavía el collado que da acceso a la Llena del Bozo, en asamblea decidimos por concluir nuestra intentona y renunciamos a nuestro objetivo del día, pero es que el tiempo así lo quería, ya que seguir en esas condiciones era una locura, y esas montañas no iban a marcharse de donde estaban.
En ese momento, lo primero es retroceder sobre nuestros pasos hasta alcanzar una cota más estable, donde el frío se pueda aguantar, y sobre todo el viento no sea tan feroz como el que teníamos allí arriba. Bajamos rápido unos metros hasta un punto donde cruza la GR-11 que viene del valle de Hecho y se encara hacía el valle del Aragón.
Aún era pronto, llevábamos poco rato de caminata y nos resignábamos a retirarnos al cobijo del coche y volver a casa de vacío, así, decidimos andar por la GR-11 hacía el Este donde el tiempo era más cordial, y donde Kike conocía una zona de rocas aptas para el boulber, no para hacer, pero sí para enseñárnoslas de cara a un futuro. China chana nos plantamos cerca del refugio Rigüelo, bajo las lomas por las que asciende la GR-11 y que dan paso al collado del Rigüelo o de la Magdalena. En ese momento debatimos si sudar un poco o no, y finalmente encaramos la pendiente con las vistas puestas al final de la subida donde almorzaremos a buen seguro. Cada uno a su ritmo, llegamos al final de la cuesta y nos reagrupamos para decidir el lugar de almuerzo. Desde aquí, el refugio de López Huici queda cercano, así que nos desplazamos hasta allí para degustar el conjunto del cerdo ya transformado en diversos embutidos.
Tras el parón y el hinchazón, con las piernas cargadas y el estómago a pleno rendimiento, volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al collado del Rigüelo, sitio en el cual la idea de la retirada planea de nuevo sobre nuestras cabeza amenazante. Por ello, decidimos emprender la marcha, pero no de bajada, sino de subida, hasta alcanzar “esa punta de allí arriba”, o el Pico de la Magdalena, y posteriormente nos acercamos a “esa otra de allí mismo” o la Punta de la Magdalena. No son cimas especialmente altas, o de fama, pero ofrecen unas vistas que poco tienen que envidiar a sus vecinas del más al norte.
Ahora ya sí, ya nos sentimos satisfechos por la faena realizada, hemos andado, pasado frío, comido como cosacos, vuelto a anda con dos cimas pal bolsillo, y solo queda descender. Encaramos la pendiente al trote, algunos cabalgan algo, pero al poco volvemos al paso, para de nuevo coger más velocidad, y así hasta llegar a la altura de una cascada que invita al remojón capilar. Y tras hacer el fato un poco más y visita rápida a la expedición de PURNA (dominguera), nos retiramos a nuestros vehículos para coger carretera a casa.
A continuación fOtIkAs HiPeR WaPaS PrImIkXs!!

Como en todas las entradas, foto de inicio en la que no hemos sudau la axila aún.

martes, 4 de septiembre de 2012

PETRAFICHA (2118m)



Once fuimos  nada más y nada menos los integrantes de la última excursión a los colosos Pirineos el sábado 25 de agosto. Un gran grupo de montañeras entre las que se encontraban muchas de las habituales, y a las que acompañaba alguna cara nueva. Al igual que en la pasada, esta jornada también hubo quien se inició en el montañismo, prueba inequívoca de la pasión que despierta entre las montañeras de Artieda los Pirineos y que poco a poco hace que sean más las componentes de las excursiones. 

Los nombres de la aventura son Kike y Carlicos (viejas glorias), Yaiza, Oscar Ara, Oscar Laspidea y Palacin (habituales son sus piernas en los senderos pirenaicos) y para terminar tenemos a Jorge, Sergio Soteras, Ana, Julio y Ester (para algunos era su segunda cima, para otros alguna más, y para Ester, el primer contacto con los hitos y helechos, las rocas y los ganados de ovejas que pueblan los prados verdes y el almuerzo a más de 2000 metros de altitud).

La idea principal era realizar la ascensión al Petraficha (2118 m) y posteriormente al Quimboa alto (2186 m), pero debido a problemas de logística, y a las nubes que entraban del norte, decidimos hacer solo la primera de las dos cumbres propuestas.

El punto de partida se localiza en el aparcamiento de Taxera, al que se llega cogiendo la pista forestal desde Zuriza dirección Este. Coincide con la GR-11.

Calzados y preparados cogemos la senda que sube ligeramente dirección Este, siguiendo las marcas de la GR-11. Vamos dejando a nuestras espaldas Peña Ezcaurre y a la derecha nos queda la impresionante Sierra d´Alano. 

Avanzamos por la senda pasando siempre de lado al barranco de Petraficha. Dejamos atrás una vieja cabaña medio derrumbada y continuamos por la senda. El camino no es muy escarpado, y la pendiente no llega a ser pronunciada del todo. 

Con la tranquilidad, llegamos hasta un collado donde se da vistas a la selva de Oza, es ahí donde nos percatamos de que hemos cometido un error al no habernos desviado de la GR-11 previamente en dirección NE, por lo que debemos de dar la vuelta en nuestros pasos para enlazar con la senda correcta.
Si hasta ahora no habíamos realizado grandes esfuerzos debido a la poca exigencia de la montaña, es entonces en este momento cuando ya coge una considerable inclinación, que a más de uno le hace sacar la lengua, que a más de uno le hace abrir la boca en busca de aliento. Las laderas previas a la cima son exigentes, pero no de gran longitud. Poco a poco, cada uno a su ritmo, se va venciendo la pendiente y se llega hasta un cortado que da vistas al valle de Hecho y la Selva de Oza, así como al Bisaurín, las murallas del Castillo de Acher, el ibón del Acherito y su cima, y un mar de picos que no parecen acabar hasta el infinito.

En este punto, se va cresteando por una senda de poca dificultad hacía la izquierda para lograr alcanzar la cima que nos habíamos propuesto, el Petraficha. 

Debido a la inestabilidad del tiempo, que no invita a entretenerse largo y tendido en la cima, con un viento frío y húmedo, realizamos las fotos reivindicativas y aligeramos las mochilas, es decir, procedemos con la ingesta de los alimentos puramente energéticos (longaniza, jamón, pan, chorizo, salchichón, quesos, pate, tomate... y fruta) que como siempre nos llevamos en nuestras excursiones.

Tras el avituallamiento, emprendemos camino de regreso, esta vez sí, por la buena senda que nos conduce directos al aparcamiento donde tenemos los coches.

Así, dimos por finalizada la maravillosa aventura en el camping de Zuriza, con unas ricas y frescas cervezas para los más sanos, y para otros, bebidas populistas yanquis poco propias de la montaña aragonesa.

Tiempo de subida: 3 h 20 min
Tiempo de bajada: 2 h
Tiempo de almuerzo: 35 min
Desnivel: 900 m

 A continuación, os dejamos con las fotos realizadas durante la aventura.

                            Foto de salida con las típicas caras raras a consecuencia del mareo post-viaje.

jueves, 29 de septiembre de 2011

COLLARADA 24/07/2011

          Esta es nuestra excursión mas multitudinaria hasta ahora. Salimos a las 6.30 +-, con el normal retraso de ir tanta gente(nueve, nada menos).Un día muy bueno, aunque algunas nieblas no nos dejaron disfrutar de las vistas hacia el norte.


 Saliendo a buena hora con fresco.

miércoles, 27 de julio de 2011

PEÑA FORCA

09/07/2011

          Los miembros de la expedición que formaban el equipo de ascensión al pico Peña Forca (2.391 m) fueron Kike (alias Juanito), Yaiza (o Pasaban), Julio y Sergio. 

          El día empezó temprano, a eso de las 6 de la mañana salíamos de Artieda dirección Echo. Tras pasar por un camino dejamos el coche para empezar nuestra ruta.

          La ascensión al “Anapurna”, como bien es conocido por Kike, alias Juanito, empezó por la reclusa, a la cual le siguió un tramo de hayedo de gran belleza hasta llegar al primer collado donde paramos a comer algo. Proseguimos la marcha hasta el segundo collado pasando por un camino rocoso, sin mucha dificultad pero teniendo que prestar atención en cada uno de nuestros pasos, así hasta llegar al collado mencionado anteriormente donde debido a la falta de fuerzas que yacían en algún miembro de la expedición descansamos para recuperar y tomar un alimento. Una vez descansados, proseguimos nuestra marcha ya hacia el pico. El último tramo era más corto que los anteriores y de mejor ascenso. Finalmente coronamos los 2.391 m con un tiempo de unas 2:30 horas donde hicimos el almuerzo para ya definitivamente bajar hasta el coche para emprender rumbo hacia casa.

          A continuación dejamos algunas fotos del día:
Sergio y Julio derrochando amor en el primer collado.