domingo, 23 de noviembre de 2014

FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS), PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS) Y FRONDIELLA NORTE (3062 MTS)


-          -PRIMER DÍA (13/10/2014):
-        -  Salida desde el parking junto a la Sarra: 13:05 h.
-          -Ibón pequeño de Arriel: 15:00 h.
-          -Llegada al campamento base: 17:35 h.

-          -SEGUNDO DÍA (14/10/2014):
-          -Madrugón: 5:20 h.
-          -Semi retirada: 8:30 h a 2860 mts.
-          -Cimas: entorno a las 9:45 h.
-          -Descenso: 10:50 h.
-          -Recoger el apartamento: 13:05 h.
-          -Llegada al parking: 15:20 h.

“Bueno, ¿qué monte subimos este fin de semana?”“No sé, pero podríamos pasar noche y hacer un 3000 como el Balaitus”, “sí estaría bien”.

Algo así fue la conversación que nos llevó hace ya dos meses a subir los FRONDIELLAS!! El plan inicial era el Balaitus, pero somos almas libres, sin cadenas que opriman nuestra conducta, guerreros insaciables de la aventura y unos… caguetas, así que a pie de monte cambiamos el plan de ascensión y enfocamos nuestras botas hacía el triplete, en lugar de quedarnos con una sola cima.

Isra, acompañado de Kike, cubiertos por Oscar, y guiados por Sergio, fueron los protagonistas de esta aventura extrema, que incluía noche romántica para dos personas distribuidas en dos suits bajo el pico Arriel, posibilidad de baño en las aguas no termales  de los ibones de Arriel, catering de restaurante 3 estrellas Michellin, y una serie de placeres visuales difícilmente descriptibles a golpe de teclado.

La aventura comenzó el sábado 13 de septiembre cuando abandonamos la Kanguneta postrada junto a la Sarra, en Sallent de Gállego, por un camino claro y evidente que conduce hasta el refugio de Respomuso, pero que en nuestro caso, abandonamos en un punto muy bien indicado con un cartel casi luminoso que conduce tras una pendiente muy pendiente hasta el Ibón pequeño de Arriel. 

En este punto geográfico, y antes de llegar a la zona de acampada, decidimos saciar nuestras ganas de comer con unas tortillas, algo de chocolate (de comer), ciertos embutidos y bota de vino picado y rancio de Isra, pero ojo, muy bueno.

Después de la ingesta, y antes de que las nubes descarguen contra nosotros unas lluvias implacables que asustan hasta a los vascos que nos cruzamos con un acento más marcado que los pantalones de Oscar,  advirtiéndonos de que no será chirimiri lo que caerá, nos ponemos manos a la obra y empezamos a buscar el mejor sitio para montar nuestras tiendas. Para ello, subimos un poco más por la senda, y llegamos hasta el Ibón grande del Arriel. En este punto es cuando empezamos a dudar sobre que monte subir, Balaitus o Frondiellas, be water my friend, eh ahí la cuestión. Así pues, mientras miramos en el mapa las respectivas sendas que debemos tomar mañana a oscuras para subir a ambos, y viendo in situ que la de los Frondiellas es más clara y evidente, nos decantamos por éstos, dejando la puerta del Balaitus abierta a otra expedición en futuras fechas. Ya, una vez decidido que monte subir, ahora sí buscamos el mejor sitio para coger la senda al día siguiente y empezar a subir lo más pronto posible. Al final, y sin que aún haya caído pizca de gota, encontramos un pequeño vivac perfecto para montar las dos casas ambulantes.

Tras haber montado las tiendas, vamos a dar un paseo muy hippie alrededor del Ibón grande, aprovechando así las últimas horas de luz, y soñando con las vistas que nos ofrece el Palas, el Balaitus, Frondiellas, Arriel y compañía.

Se van apagando las luces del día, y entra en escena un espléndido amanecer lunar, cual sol radiante se tratase, en nuestras retinas se refleja el aparecer de una luna llena tras los frondiellas, una luna llena de las más bellas que en mi mente se recuerda, de las más hermosas  jamás soñadas, y en una compañía que pone la guinda a este momento tan dulce, tan inolvidable y tan inmejorable. Va por vosotros amigos, friends 4 ever, Os QuiErO a Lot (mucho)!!!!

Cenamos al calor de la brasas, es decir, del camping gas, y pronto a dormir que la mañana será larga, y temprana.

Nos levantamos y salimos de las tiendas, y sí, como bien nos advertían los vascos y Maldonado, ha llovido, pero como el derecho a errar es legítimo y fundamental, erraron en cuanto a los litros que iban a caer, ya que parece más una pixadeta de bebe que una meada de buenos días.

Comemos algo y sin parar empezamos a andar. Desde el principio cogemos bien la senda, salvo por algún momento dudoso que resolvemos sin problemas, vamos ascendiendo a buen ritmo, viendo lo que las nubes nos dejan, porque la mañana menos despejada está de todo tipo. Avanzamos metros y más metros hasta llegar a un pequeño nevero que bordeamos por la derecha hasta llegar a su parte más alta, justo coincidiendo con un primer paso de trepada para superar unos metros de pared. En este momento dejamos los bastones escondidos para no cargar con ellos y que no entorpezcan la marcha, luego nos arrepentiremos pues tendremos que ir a buscarlos de bajada. El paso parece más difícil de lo que finalmente resulta, y así, continuamos hito tras hito hasta un punto de inflexión. Tenemos muy cerca la primera cima, y vamos subiendo por una pared que empieza a ser bastante vertical, hasta que llegamos a un paso de agárrate a una cuerda y trepa porque la caída es entretenida. Dudamos, lo pensamos, y volvemos a dudar, la cima parece que está justo allí arriba, pero no lo vemos claro, las nubes lo tapan. Además, el paso no sabemos por dónde es, lo intuimos porque vemos tras una chimenea un cordino que parece usarse como punto de rapel. Al final, se impone el sentido común y decidimos darnos por satisfechos con lo hecho hasta ahora y emprender el camino de bajada. 

Bajamos un poco y de repente vemos unos hitos que van diagonal por una zona bastante clara para andar dirección noreste, es decir, las cimas de los Frondiellas. Así que decimos seguirlos. Mientras tanto las nubes se esfuman entre el cielo abierto, y ahora sí, por fin, nos reorientamos y vemos claramente la jugada. Antes nos equivocamos de camino y estábamos subiendo a una cima que pensábamos era un primer Frondiellas, pero no, y además recordamos haber leído que esa cima exigía destreza de escalada… menos mal que nos dimos la vuelta. Ahora sí vamos en la buena dirección, y piedra tras piedra, conseguimos ascender hasta arriba del todo, teniendo luego que crestear un poquito muy poquito para alcanzar la primera cima, la FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS). Las otras dos están cercanas, así de decidimos ir a hacerlas antes de pararnos a almorzar. Para ir a éstas, hay que volver a crestear, nada especialmente delicado, pero mejor andar con cuidado ya que el vuelo es elegante… Así, en poco más logramos arrastrar nuestros culos primero hasta la segunda cima, el PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS), y luego hasta la tercera y última, el FRONDIELLA NORTE (3062 MTS).

Retrocedemos sobre nuestros pasos para llegar hasta esa primera cima donde al refugio de un vivac abrimos las mochilas, desnudamos las navajas, e hincamos el colmillo a las pocas reservas que ya nos quedan. Sin tiempo que perder pues la bajada es larga y peligrosa, y todavía hay que desmontar las suits, comenzamos a descender.

En poco más de dos horetas llegamos a las tiendas de campaña, descansamos un poco, recogemos los macutos, acabamos de vaciar los tapers y continuamos por la senda que bordea el Ibón pequeño del Arriel, para dejarnos caer por las sendas de piedra que nos conduce hasta el cartel casi luminoso junto a la ruta principal que comunica la Sarra con el refugio de Respomuso.

De aquí al coche, entre alguna lluvia, carrerita y demás menesteres inherentes a cualquier excursión, llegamos ciertamente rápido y cansados. Ahora solo toca despojarse de las botas, remangarse los pantalones, camisetas fuera, y… al agua patos. Y que bien sienta ese líquido parido en las montañas contra tu piel desnuda, ese golpe frío que apaga el calor generado por las actividad, esa sensación que te hace sentir vivo y en libertad.


Típica foto de salida desde la Sarra.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Circo Gavarnie



Tiempos empleados:
·         Día 26
·         Col de Tenles (2200m) a Refugio Sarradets (2589m) 1h15'

·         Día 27
·         Refugio Sarradets (2589m) > Brecha de Rolando (2807m) 34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Casco (3006m) 1h34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > la Torre (3012m) 2h50'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Espalda (3073m) 4h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada occidental (3098m) 4h48'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada central (3111m) 5h10'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada oriental (3161m) 5h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Marboré (3248m) 6h00'
·         Marbore (3248m) > Brecha (2807m) 2h56'
·         Brecha (2807m) > Taillon (3144m) 35' (solo Sergio y Oscar)
·         Taillon (3144m)  > Brecha (2807m) 25' (solo Sergio y Oscar)
·         Brecha (2807m)  > Col de Tenles (2200m) 1h57'
·         Tiempo total: Muchas horas, las cuentas os las dejo a vosotras y vosotros, lectores.
·         Desnivel positivo acumulado, ni mucho ni poco, depende de cada una y uno, como diría Einstein, todo es relativo.
·         Dia 28
·         Resaca de los jóvenes por ir de marcha a fiestas de Luz St Sauveur, instigados por el adulto, claro está.
·         Caminata (dominguera) por el circo de Troumouse.
·         A comer al estado español (huevos fritos con longaniza, en la gasolinera de Formigal).
Menuda excursión más extraordinariamente elegante, chulísima, guay del Paraguay, flipante, pa mear y no verter gota, chulísima, a no que eso ya lo he dicho, bueno, a lo que vamos, hoy toca CIRCO DE GAVARNIE!!!!!!

Tras todo un verano dando la matraca nuestro fiel amigo Kike, primero que si lo voy a hacer solo, luego que si lo voy a hacer solo, después que si alguien me quiero acompañar o lo haré solo porque he buscado la ruta en blogs y es algo que hay que hacer por imperativo moral,… Y tras erre que erre, nos convenció al final a unos irreductibles montañeros para ir en la conquista de esa gran aventura que prometía, consistente en realizar siete tresmiles en un día, saliendo desde el refugio de Sarradets -al cual subimos en la tarde anterior desde el Col de Tenles donde se dejan los coches-, para subir a la brecha de Rolando, y luego ir recorriendo todo el circo de Gavarnie con sus correspondientes cimas (casco del Marboré, Torre, Espalda, las tres cascadas y el Marboré) hasta llegar al Marboré, y volver de nuevo a la brecha para descender hasta el parking. Y aunque no estaba incluida en el plan, durante la marcha se incluyó también la ascensión al Taillón tras regresar a la brecha después de realizar los 7 tres miles, aunque esta última aventura solo estaba hecha para gente alta, rubia, fuerte, guapa y con dinero, los primos Ripalda.

El nombre en clave que se le dio a la excursión fue “Que bien te veo Gavarnie”, ya que el pueblo francés es visible desde cualquiera de las cimas que ese conquistamos, y los intrépidos y alocados montañeros que osaron a la diosa montaña fueron Kike, Roy (viejete pero en forma), Oscar, Palacin y Ricardo, éste último se merece una mención especial, pues el tío, nunca antes había ido a los Pirineos para realizar alguna ascensión, es decir, fue su primera vez, se desvirgó con 7 tres miles, y hay que decir que aunque dicen de las primeras veces que si no son buenas, él lo bordó, dejando boqui abiertos al resto de camaradas de expedición.

Tras describir la aventura y a los componentes de la misma, toca comenzar a narrar un poco a groso modo como se sucedieron los dos días que anduvimos por ese paraje espectacular, sí dominguero, aunque tu físico no te lo permita o te lo ponga difícil, deberías de intentarlo, subir algo más de hasta donde tu coche te permite, dejar el asfalto y sus alrededores y adentrarte en ese mundo mágico donde solo sendas y piedras hallarás, y a los hitos seguirás, para conquistar la cima que solo con tu vista puedes ahora localizar.

El viernes 19 de Septiembre, tras unas cuantas horas en coche por buena parte del Pirineo francés, alcanzamos traspasar por Gavarnie el Col de Tenles, donde los 5 nos equipamos para la guerra, y comenzamos a andar por una pista asfaltada-labrada, si primero asfaltada, y luego labrada para que no pasen los coches, en dirección al puerto de Bujaruelo, desde donde cogeremos la GR-11 que gira a la izquierda y suavemente va ascendiendo pasando justo por debajo del Taillón, hasta llegar a una zona por donde bajan las aguas que hay que atravesar, y aunque no presenta ningún riesgo, hay que andar como siempre en la montaña con cuidado. Y una vez pasada esta zona, la senda empieza a zig zagear más verticalmente para superar el desnivel que nos deja justo en el refugio de Sarradets. Aquí ya comenzamos a flipar en colorines, pues tenemos ante nuestros ojos bonitos azules (solo Oscar) una impresionante muralla que presenta un mordisco perfecto, como si a mano se hubiera tallado, y bajo sus faldas el agua se precipita 423 metros de caía libre otorgando a esta bella nube de vapor de agua el honor de ser la cascada más alta de Europa, la Cascada de Gavarnie. Ya podemos ver nuestros 7 (luego 8) objetivos, y empezamos a fantasear con la ruta, poniendo la mirada siempre en esa muesca de leyenda y fantasía, la brecha de Rolando. El cielo se empieza a oscurecer y tras la cena compartida con una gente muy maja, y no menos roncadora…, de Castellón, nos metemos en nuestros sacos pronto pues el día que nos espera será duro, muy bonito pero duro.

Nos despertamos, o mejor dicho, nos levantamos pues los ronquidos eran importantes y dificultaban el sueño, y sin aún haber amanecido emprendemos la ruta por una senda que sube por la morrena directa hasta la brecha de Rolando. En poco tiempo salvamos un desnivel de casi 300 mts, lo que a más de uno asustó ante la que se le podía venir encima, pero realmente era porque estaba frío y aun digiriendo la mermelada del desayuno. Para llegar a la brecha, debemos atravesar un nevero que con sol y buen tiempo sería fácil, pero de noches y fresquele como hacía fue quizá lo más arriesgado de toda la jornada, ya que había que cruzar por algún tramo algo helado, pero nada que con talante y buen hacer se pudiera superar.

Cuando llegamos a la brecha comenzamos a ver los primeros rayos de sol, Lorenzo ya nos quiere saludar, y nosotros lo recibimos de buen grado como es de esperar, aunque cierto es que durante la primera parte de la excursión anduvimos cara sur y la sombra era el pan nuestro de cada día, pero ojo al loro, que habrá tiempo para hartarnos de sol!!!

Desde la brecha, nos vamos moviendo sin dificultad y sin apenas perder altura hacia el este para pasar por debajo de nuestro primer tres mil del día, el Casco del Marbore. Y una vez rebasado por su base éste, la ruta gira para empezar a subir por una pedrera no difícil hasta pocos metros antes de la cima, donde hay que superar un sencillo paso de trepada y así logramos llegar al PRIMERO!!! Vistas espectaculares a Gavarnie, al valle de Ordesa, a Sarradets, a Kike, a todo, vamos.

De esta primera cima a la segunda, la Torre del Marbore, poca distancia hay pero debemos bajar hasta casi el punto en el que previamente la senda nos había conducido desde la brecha, y seguir dirección este. Hay dos rutas, una que asciende por una pala híper pepina de inclinada y con piedras grandes, pequeñas, finas, gruesa y de todos los colores, para al final volver a trepar un poco más, u otra más sencilla, mas “light”, pero más larga a su vez. De todos modos nos decantamos por la segunda ya que gente delante nuestra así nos lo indica. Así, en una horeta más, y sin sudar aun, algunos porque a Oscar la frente ya le brillaba desde que se levantó y salió del saco, llegamos a la SEGUNDA!!!!

Ahora a la vista y hacia el este vemos en orden la Espalda, las tres cascadas y el Marboré. Para llegar a ellas, toca andar un buen tramo, pues la ruta más sencilla y manejable (porque parece haber una que sube directa a la Espalda pero hay que escalar algo más serio), pasa por debajo de todas las cima hasta situarse aproximadamente entre el Marboré y el Cilindro. Así pues, comenzamos a bajar de la Torre de nuevo dirección este y tratando de perder la menos altura posible. Cruzamos unos cuantos neveros, vemos las impresionantes paredes sur de la Espalda, hipotetizamos por cual podría ser esa ruta directa a la cima, y ahora sí, nos comenzamos a asar de calor. Seguimos la ruta hasta llegar al punto que he comentado antes, desde donde comenzaremos a subir dirección oeste y en diagonal, por un sencillo terreno que nos dejará en nuestra cima TERCERA!!!!

Desde la Espalda del Marboré, vemos más cerca el resto de cimas que nos queda, y observamos con desgana la vuelta que hemos dado para llegar desde la Torre hasta aquí, pero amigo/a mío/a, es lo que hay. Y además, no estamos aquí para andar? No hemos venido a las montañas para recorrerlas? Husmearlas? Cotillearlas? Descubrirlas? Pues sí, el que algo quiere, algo le cuesta, y si fuera tan fácil como ir del hotel a la playa, el subir a estas maravillosas cumbres con unas vistas orgásmicas, que a todas y todos nos gustan, seguramente Florentino and Company ya habría encontrado un jugoso negocio con esta belleza terrenal. Por eso, la montaña debe entrañar compromiso, sufrimiento, disciplina, riesgo, y sobre todo, mucho amor hacia lo que hacemos, ya que solo así, se podrán seguir saboreando estos momentos de felicidad dignos de quienes osan al descanso del colchón a pie de playa, de quienes no se rinden tras horas de lucha, de quienes pueden y… quieren hacerlo.
Bueno tras esta pequeña reflexión personal, continúo. De la cima de la Espalda a la Cascada occidental apenas nos separan 200 mts en línea recta casi. Así, llegamos de modo muy fácil y sencillo a la CUARTA!!!!

Para alcanzar la Cascada central, debemos de bajar por una chimenea muy fácil, y subir un poco por una pendiente anunciada, corta pero intensa. Y sin más preámbulos, ni más tontería, ni más nada, cae la QUINTA!!!!

Solo quedan dos, y que dos. Primero, la que para todos nosotros tubo más belleza su ascensión la Cascada oriental, pues para alcanzarla tuvimos que trepar un poco, y luego crestear con unos cuantos cientos de metros de caída libre a nuestra izquierda. No es difícil, no tiene más riesgo que cualquier otra cima, pero la adrenalina que sientes aquí, sin duda alguna no es la misma que cuando subes por una colina sin precipicio a 2 metros tuya. Tras esto, tenemos en nuestra saca la SEXTA!!!!

Y ya solo queda el Marboré, la séptima y última de nuestra misión 7x3. El camino es fácil, hay que ir dirección noreste, bajar muy muy poquito por una senda clara, y subir por otra igual de sencilla unos cien metros de desnivel. De este modo, y tras seis horas, alcanzamos muy contentos, y muy satisfechos, nuestra SEPTIMA CIMA!!!!

Tras unas foticos de rigor, almorzamos bastante bien en un vivac situado en la misma cima del Marboré y emprendemos el camino de descenso, y menudo descenso, ya que nos desorientamos un poco, no sabíamos bien por dónde ir, el sol apretaba en las caras de lo lindo, y el cansancio hacía mella en nuestros esculpidos cuerpos de espartanos. Al final, tras mirar por aquí, por allá, hacía arriba, o hacía abajo. Volvimos casi de nuevo a subir a la cima de la Torre, cosa que algunos la cuentan en su libreta personal de 3000 subidos… Y ahora sí que bajamos por aquella canal de piedras sueltas que describí anteriormente.

Llegando ya a la Brecha, la idea de subir al Taillón me seduce del todo, aún hay tiempo si dejamos las mochilas y nos damos cerita. Me auto convenzo  y hablo con Oscar que va junto a mí un poco más adelantados del resto.  No pone muchas pegas al plan, pues no ha subido nunca al Taillón y por poco más habrá subido un tres mil más. Así, les decimos al resto de compañeros que nos vamos adelante y ya quedaremos en el refugio o en el coche. Tras su OK, escondemos las mochilas, nos apretamos bien las botas, the botes, y le damos leña al mono que es de goma, es decir, empezamos a subir a un ritmo rápido dirección el Taillón, hasta que en poco tiempo alcanzamos la OCTAVA Y ULTIMA CIMA DE LA JORNADA YEAH BABY!!!!!

No paramos mucho en la cima pues aún queda bajada, así, nos reapretamos las botas, the botes, y empezamos a descender como cabrillas hasta llegar de nuevo a la brecha donde cogemos las mochicas de nuevo y ahora sí, empezamos a descender al refugio de Sarradets. Si para subir cruzamos un nevero algo jodido por hielo, no tiene mejor pinta ahora de bajada, por lo tanto, y siguiendo a unos que vemos a lo lejos como han bajado, nos tiramos por una ladera patinando por las piedras, lo cual hace que la bajada sea fácil y cómoda. A los pocos minutos conseguimos alcanzar el refugio, paramos  unos minutos para recoger sacos y no sé qué más, y continuamos descendiendo. El último tramo se hace largo y pesado, pues aunque no hay casi desnivel de bajar, sí unos cuantos kilómetros, que sumados a todos los recorridos durante el día, hacen que Oscar desfallezca y no quiera ni trotar. Menos mal que le amenizo el camino cantándole al oído un himno partigiano “bella ciao”, al mismo tiempo que le traduzco la canción.

Y por fin, ya atardeciendo, llegamos al coche donde nos esperan nuestros compis de excursión que tampoco hace mucho que han llegado. Nos secamos el sudor, y nos metemos en el coche para ir a reunirnos con otras montañeras de Artieda que nos esperan en un poblado galo más debajo de Gavarnie.


A continuación una buena retaila de fotos que narran mejor esta gran aventura. Salud y besos!!


Parkín and Kangunet. Preparando el material para la aventura.