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martes, 4 de septiembre de 2012

PETRAFICHA (2118m)



Once fuimos  nada más y nada menos los integrantes de la última excursión a los colosos Pirineos el sábado 25 de agosto. Un gran grupo de montañeras entre las que se encontraban muchas de las habituales, y a las que acompañaba alguna cara nueva. Al igual que en la pasada, esta jornada también hubo quien se inició en el montañismo, prueba inequívoca de la pasión que despierta entre las montañeras de Artieda los Pirineos y que poco a poco hace que sean más las componentes de las excursiones. 

Los nombres de la aventura son Kike y Carlicos (viejas glorias), Yaiza, Oscar Ara, Oscar Laspidea y Palacin (habituales son sus piernas en los senderos pirenaicos) y para terminar tenemos a Jorge, Sergio Soteras, Ana, Julio y Ester (para algunos era su segunda cima, para otros alguna más, y para Ester, el primer contacto con los hitos y helechos, las rocas y los ganados de ovejas que pueblan los prados verdes y el almuerzo a más de 2000 metros de altitud).

La idea principal era realizar la ascensión al Petraficha (2118 m) y posteriormente al Quimboa alto (2186 m), pero debido a problemas de logística, y a las nubes que entraban del norte, decidimos hacer solo la primera de las dos cumbres propuestas.

El punto de partida se localiza en el aparcamiento de Taxera, al que se llega cogiendo la pista forestal desde Zuriza dirección Este. Coincide con la GR-11.

Calzados y preparados cogemos la senda que sube ligeramente dirección Este, siguiendo las marcas de la GR-11. Vamos dejando a nuestras espaldas Peña Ezcaurre y a la derecha nos queda la impresionante Sierra d´Alano. 

Avanzamos por la senda pasando siempre de lado al barranco de Petraficha. Dejamos atrás una vieja cabaña medio derrumbada y continuamos por la senda. El camino no es muy escarpado, y la pendiente no llega a ser pronunciada del todo. 

Con la tranquilidad, llegamos hasta un collado donde se da vistas a la selva de Oza, es ahí donde nos percatamos de que hemos cometido un error al no habernos desviado de la GR-11 previamente en dirección NE, por lo que debemos de dar la vuelta en nuestros pasos para enlazar con la senda correcta.
Si hasta ahora no habíamos realizado grandes esfuerzos debido a la poca exigencia de la montaña, es entonces en este momento cuando ya coge una considerable inclinación, que a más de uno le hace sacar la lengua, que a más de uno le hace abrir la boca en busca de aliento. Las laderas previas a la cima son exigentes, pero no de gran longitud. Poco a poco, cada uno a su ritmo, se va venciendo la pendiente y se llega hasta un cortado que da vistas al valle de Hecho y la Selva de Oza, así como al Bisaurín, las murallas del Castillo de Acher, el ibón del Acherito y su cima, y un mar de picos que no parecen acabar hasta el infinito.

En este punto, se va cresteando por una senda de poca dificultad hacía la izquierda para lograr alcanzar la cima que nos habíamos propuesto, el Petraficha. 

Debido a la inestabilidad del tiempo, que no invita a entretenerse largo y tendido en la cima, con un viento frío y húmedo, realizamos las fotos reivindicativas y aligeramos las mochilas, es decir, procedemos con la ingesta de los alimentos puramente energéticos (longaniza, jamón, pan, chorizo, salchichón, quesos, pate, tomate... y fruta) que como siempre nos llevamos en nuestras excursiones.

Tras el avituallamiento, emprendemos camino de regreso, esta vez sí, por la buena senda que nos conduce directos al aparcamiento donde tenemos los coches.

Así, dimos por finalizada la maravillosa aventura en el camping de Zuriza, con unas ricas y frescas cervezas para los más sanos, y para otros, bebidas populistas yanquis poco propias de la montaña aragonesa.

Tiempo de subida: 3 h 20 min
Tiempo de bajada: 2 h
Tiempo de almuerzo: 35 min
Desnivel: 900 m

 A continuación, os dejamos con las fotos realizadas durante la aventura.

                            Foto de salida con las típicas caras raras a consecuencia del mareo post-viaje.