Las vistas son increíbles, hacia cualquier sitio que miremos, estamos rodeados de altas cumbres, desde el Anie hasta los infiernos, Garmo Negro,etc... Disfrutamos mucho de la cumbre, decidimos bajar antes de almorzar, bajar de aquí con la tripa llena no nos parece buena idea. Bajamos por donde pensábamos subir en principio, aconsejados por un montañero qué estaba allí y había subido varias veces, así que lo seguimos. Empezamos por una cómoda arista muy aérea, qué poco a poco se va estrechando hasta convertirse en una fina arista descendente, la bajamos con mucho cuidado, en muchas ocasiones con el culo en el suelo y avanzando muy poco a poco. Al final de esta arista llegamos hasta 2 rápeles, que nos dejaran en el lugar dónde nos habían caído las piedras. De aquí bajamos a coger la senda y para abajo. Ya en el collado encontramos una pequeña sombra bajo un pino, dónde nos comemos un merecido y copioso almuerzo. Después bajo un sol plomizo llegamos hasta el coche. Un preciosa excursión, eso si, poco recomendada para gente con vértigo o poca experiencia.
Hielo y corredores invernales
jueves, 11 de julio de 2013
Peña Foratata 2341m
Gran mole pétrea situada en el fondo del Valle de Tena, por encima del pueblo de Sallént, de aspecto inaccesible por todas sus caras. Aparcamos el coche en el artificial pueblo de Formigal. El calor ya se hace notar a pesar de que son las ocho y media. Salimos desde la zona más alta de Formigal por una senda muy bien marcada. El paisaje es impresionante, todo está muy verde y lleno de flores. Los Barrancos bajan todos llenos, parece que estamos en mayo. La senda nos lleva a rodear todo el macizo de las Foratatas, por su lado más occidental. Después de pasar este collado nos olvidamos ya de la sombra que nos ha acompañado durante este tramo de subida. Pasamos a la cara norte, por donde haremos una travesía a media ladera, que después de sortear y cruzar algún nevero tardío, llegaremos a la gran horcada que separa las dos puntas de Foratata. Aquí debatimos si coger la vía por la faja herbosa o por la cara NO. Al final nos decidimos por esta segunda opción, según hemos leído la piedra es de mayor calidad a pesar de que tiene un poquito más de dificultad. Delante nuestro van unos franceses, los seguimos. Después de hacer una pequeña trepada de IIIº, nos encontramos en una incómoda canal de piedra suelta, que desemboca en una segunda horcada. Desde aquí observamos a los franceses subir por la chimenea, más vertical de lo que en principio pensábamos. Decidimos asegurar la subida, es bastante expuesta. Mientras estamos sacando todo el material de cuerdas y demás, al lado del comienzo de la chimenea, escuchamos unos gritos desgarradores y muchos golpes por encima de nuestras cabezas, nos apretamos a la pared para evitar ser golpeados, por un momento pensamos que eran los franceses cayendo. Son dos grandes rocas(entre 50 y 100 kilos cada una) que caen por la chimenea que íbamos a subir, nos quedamos blancos y muy impresionados, a estado cerca. Así que decidimos no tentar a la suerte y bajamos un poco para probar la vía de la faja hermosa, todavía estamos temblando. Volvemos a la gran horcada, desde allí descendemos por la cara sur, por una incómoda canal de piedras sueltas, hasta llegar a la faja herbosa. Preciosa faja colgada en mitad de la cara sur de Peña Foratata, muy aérea, pero sin dificultad. Después de unos minutos llegamos a la subida propiamente dicha, la primera chimenea, señalada por una flecha roja pintada en una roca. La subida es fácil,IIº+, pero la roca muy inestable, andamos con mucho cuidado para no tirarnos piedras unos a otro. A partir de aquí toda la subida es muy expuesta y aérea. Después de todo esto llegamos a la ansiada cumbre. Allí nos encontramos con los franceses, se alegran mucho de vernos y nos piden disculpas, nos dicen que ellos también se asustaron mucho, por lo que nos hubiera podido pasar.
Las vistas son increíbles, hacia cualquier sitio que miremos, estamos rodeados de altas cumbres, desde el Anie hasta los infiernos, Garmo Negro,etc... Disfrutamos mucho de la cumbre, decidimos bajar antes de almorzar, bajar de aquí con la tripa llena no nos parece buena idea. Bajamos por donde pensábamos subir en principio, aconsejados por un montañero qué estaba allí y había subido varias veces, así que lo seguimos. Empezamos por una cómoda arista muy aérea, qué poco a poco se va estrechando hasta convertirse en una fina arista descendente, la bajamos con mucho cuidado, en muchas ocasiones con el culo en el suelo y avanzando muy poco a poco. Al final de esta arista llegamos hasta 2 rápeles, que nos dejaran en el lugar dónde nos habían caído las piedras. De aquí bajamos a coger la senda y para abajo. Ya en el collado encontramos una pequeña sombra bajo un pino, dónde nos comemos un merecido y copioso almuerzo. Después bajo un sol plomizo llegamos hasta el coche. Un preciosa excursión, eso si, poco recomendada para gente con vértigo o poca experiencia.
Las vistas son increíbles, hacia cualquier sitio que miremos, estamos rodeados de altas cumbres, desde el Anie hasta los infiernos, Garmo Negro,etc... Disfrutamos mucho de la cumbre, decidimos bajar antes de almorzar, bajar de aquí con la tripa llena no nos parece buena idea. Bajamos por donde pensábamos subir en principio, aconsejados por un montañero qué estaba allí y había subido varias veces, así que lo seguimos. Empezamos por una cómoda arista muy aérea, qué poco a poco se va estrechando hasta convertirse en una fina arista descendente, la bajamos con mucho cuidado, en muchas ocasiones con el culo en el suelo y avanzando muy poco a poco. Al final de esta arista llegamos hasta 2 rápeles, que nos dejaran en el lugar dónde nos habían caído las piedras. De aquí bajamos a coger la senda y para abajo. Ya en el collado encontramos una pequeña sombra bajo un pino, dónde nos comemos un merecido y copioso almuerzo. Después bajo un sol plomizo llegamos hasta el coche. Un preciosa excursión, eso si, poco recomendada para gente con vértigo o poca experiencia.
miércoles, 20 de febrero de 2013
CHIPETA ALTO (2189m)
Tiempo de subida: 4 horas.
Tiempo de bajada: 2h 30 minutos.
Elevación mínima: 1260 m.
Elevación máxima: 2025m.
Incremento de elevación: 833m.
Distancia total: 15 km.
El pasado domingo,
día 17 de febrero del 2013, la expedición de “Al filo de lo imposible”
de Artieda, comandada por el subcomandante Carlicos, e integrada por Palacin y
Victor, en busca de nieve y aventura viajaron hasta el camping de Zuriza, en el
valle de Ansó, con la intención de andar un poco por la nieve, disfrutar del
sol, y pasarlo bien entre conversaciones y naturaleza. Se calzaron las botas,
algunos a estrenar, y los crampones para acometer la ascensión al pico de Chipeta
Alto, que da nombre al valle surcado por el río Chipeta, por el cual discurre
la GR-11, y fue nuestra ruta hasta desviarnos para la subida final a la cima.
Sin madrugar mucho, a las 8 de la mañana salimos con
el coche desde Artieda, sin faltar los típicos retrasos mañaniles de quién se
queda dormido, o acaba de hacer la digestión.
Llegamos al camping de Zuriza, donde la nieve ocupaba
todo el espacio, ocultando la pista que nos acerca hasta el parking desde donde
empezar la aventura, para ahorrarnos un par de kilómetros a pie.
De esta manera, aparcamos en el mismo camping, nos
dimos la crema de protección solar, que después se nos quedo escasa, y con las
polainas y mayas (que culico marcaba alguno) puestas, empezamos a caminar.
Alcanzamos la zona del parking, y con la primera
rampa antes de llegar al primer collado, se hizo imprescindible la colocación de
los crampones. La expedición continuó la marcha, siempre cercanos a los esquiadores
de travesía que nos daban algo más que envidia, sobre todo horas después cuando
tú te hundías hasta la cintura y cada paso era una tortura mientras que ellos
surcaban las laderas describiendo grandes S.
Conforme avanzaban los minutos, los problemas de
ampollas provocadas por el roce de unas botas nuevas comenzaron a hacer mella y
mermar la salud de nuestro subcomandante, quién vio poco a poco como su salud
se mermaba, notando músculos en las piernas que quizá nunca había sentido
antes. Entre los problemas internos, y los externos (Palacin y Victor) que
empeñados en ir ladera arriba para llegar antes a la cima provocaron el
cansancio extremo de las piernas, el ritmo de la excursión fue a menos, y con
paciencia y mucha tozudez, a las 4 horas de caminar, llegamos a lo que podríamos
definir como la ante cima, donde cansados y hambrientos decidimos parar para
almorzar, descansar, y poner rumbo de vuelta al coche. Nos faltaron pocos
metros para completar la ascensión, pero nos quedamos muy contentos porque el
esfuerzo fue alto, la altura no variaba mucho, y las vistas seguían provocando
cierta excitación interna.
Tras media hora de almuerzo, a las 14:30, con el sol
apretando las nucas de manera grave, y la nieve más blanda que al principio,
iniciamos el descenso. Había pendientes que podías ir corriendo y no te hundías
ni un palmo, pendientes que podías bajar esquiando con las botas, y pendientes
en las que te hundías hasta la cintura, de las cuales acababas hasta los mismísimos
de nieves, literalmente.
Al final, cerca de las 16:30 alcanzamos el coche,
cansados y algo quemados, pero muy contentos, había sido una jornada dura, pero de unas
vistas espectaculares. Tras las mudas de ropas, nos tomamos unos refrigerios en
el bar y un bocadillo que puso punto y final a un nuevo gran día de montaña.
A continuación algunas fotos de la expedición.
De primeras descansando ya.
lunes, 18 de febrero de 2013
PEÑA OROEL (1770m)- INVIERNO
El sábado 16 de Febrero, una nueva excursión,
pero por primera vez en la historia del blog “Montañeras/os de Artieda”, la
expedición estaba formada por todo mujeres, ¡y menudas mujeres! Estas son
Paula, Mirta, Cristina, Ane y Yaiza.
El ascenso duro aproximadamente 1h 40 min.
Parece una montaña fácil, pero el mérito lo tienen todas ellas, ya que alguna
no está acostumbrada a la montaña. De camino hacia el parador hubo tensión en
el coche ya que en más de una curva de la carretera estaba con hielo, y el
susto nos lo dimos, así que despacito, despacito, llegamos hasta el parador en
coche.
Emocionadas con la nieve, comenzamos a subir
por la senda más conocida que lleva desde el Parador Oroel hasta la cima. Con
un ambiente lleno de cánticos y melodías, Ane nos dio un susto cuando le
costaba respirar, pero en pocos minutos se recuperó sin ningún problema y
seguimos con el ascenso. No penséis que Ane tiene baja condición física ni mucho menos, incluso
es una Vasca de Pura Raza, pero está acostumbrada a la playa, que es de
Donosti. Después de acabar la senda de pinos, por fin llegamos al collado,
donde los Pirineos nos esperaban tan bonitos e imponentes como lo son siempre.
El collado estuvo entretenido, ya que la capa
de nieve era bastante profunda, y alguna que otra persona acabó hundiéndose
hasta la cintura, séase Ane, Mirta, Paula (se enfrió un poco por las
circunstancias), Cristina y Yaiza. Vamos que todas caímos…
A las chicas le apetecía tomar el sol, y de
veras que lo hicieron, hay pruebas más que justificadas…
Una vez en la cima, para no perder costumbre,
almorzamos un poco de embutido, alguna pieza de fruta y frutos secos.
La bajada no tuvo nada que envidiar a la
alegre mañana. Así en 40 minutos llegamos hasta el Parador Oroel, donde cogimos
el coche y volvimos hacia casa.
Y de esta forma animo o toda chica que quiera
a unirse a las aventuras de “Montañeras/os de Artieda” que no suele haber casi
mujer en sus excursiones.
¡Os dejo unas fotos para que disfrutéis de
TODAS las vistas!
Salida desde el Parador Oroel.
lunes, 24 de diciembre de 2012
PEÑA OROEL- VÍA MAYENCOS (1770m)
Dos meses después de nuestra última gran aventura, la
ascensión al Midi d´Ossau, cuyos recuerdos aún perduran en nuestras mentes,
hemos vuelto a calzarnos las botas, y de nuevo con casco y arnés, acompañados
de la seguridad de la cuerda y algunas cintas, las montañeras de Artieda
vuelven a la acción con la ascensión a la majestuosa Peña Oroel, en Jaca. Pero
por si no fuera poco, la hemos realizado por la vía Mayencos, una senda por el
bosque que nos traslada hasta píe de pared, para luego ir ascendiendo por el
conglomerado, con dos chimeneas divertidas, hasta la cruz que marca el punto
más alto de la montaña.
Ayer, día 23/12/2012, aprovechando un delicioso día llegado
con el invierno cuyos rayos de sol reflejados en la nieve de los Pirineos
deslumbran a todo Aragón, 4 compañeros de cena en la noche anterior por motivos
dignos de celebración, más un quinto llegado desde Zaragoza, nos desvelamos
sobre las 8:30 de la mañana para acercarnos hasta el Parador Oroel (1187m),
donde dejamos los coches y calzados nos pusimos en marcha a las diez de la
mañana.
Isarel, Jose Antonio, Adrian, Carlicos iguazel (habitante de
la comarca) y Sergio emprendimos los primeros pasos por una senda muy bien
marcada, que discurre por el bosque cuidado y limpio, siempre picando, hasta un
diedro, donde una pequeña confusión nos retrasó un poco, pues al llegar a dicho
diedro, nos tiramos hacía la izquierda de éste, error que nos llevo a un
pequeño retraso, pero que al final, y
tras comprobar una senda que iba por la derecha del diedro, vimos que esa era
la buena pista que nos conduciría hasta
la pared de la cara norte de la Peña Oroel.
Llegados a esta inmensa muralla, donde la vista se pierde en
la altura y de izquierda a derecha solo alberga roca, nos pusimos los cascos
alertados por la experiencia de Israel, prudente hasta bebiendo de la bota
(nunca regala una gota a la camiseta, os lo aseguro).
Ahora, el camino se tira en diagonal hacia nuestra derecha,
lo seguimos, vistas espectaculares a nuestro pies, pasamos toda la mañana
viendo desde el Anie hasta la falda de Monte Perdido.
Poco a poco nos acercamos hasta la primera chimenea, que no
presenta gran dificultad, sino más bien el respecto inspirado de la altura, las
vistas, y la caída, que, como diría carlicos “te deslizas y la ostia es guapa
ehhhh”. Decidimos poner la cuerda para vivir, la cena copiosa de noche buena y el gordo de rojo con los
regalos están a la vuelta de la esquina y nadie se los quiere perder. Desde
este momento, hasta llegar a la cruz, iremos encordados los 5 en la misma
cuerda.
El camino va siempre hacia la derecha, pasando por repisas
bastante seguras, expuestas pero fiables, y en tono ascendente para ir ganando
metros a la montaña. Entre cantos, risas, cachondeo, y amistad, llegamos hasta
la última chimenea, justo la que conduce hasta la cima, y uno a uno vamos
subiendo bajo la mirada atónita de los
domingueros perplejos que alucinan con nuestra pericia en la
conglomerada roca.
Finalmente, a las 12:40 hacemos cima, contentos,
hambrientos, con ganas de llenar el buche y vaciar la bota de vino, así pues,
tras las fotos de rigor, damos paso a lo que será una hora de ingesta de
alimentos, hidratación a base de jugo fermentado de uva y agua, y más risas
amigables.
Por último, poco antes de las 14:00 emprendemos el camino de
regreso al parador por el camino normal, camino de domingueros en toda regla, en
el que decidimos simular a Kilian Jornet, y bajar al trote y/o corriendo. En
fin, media hora, de bailar con la montaña, media hora intensa de amoldar
nuestros pasos a las piedras, nuestra velocidad a la pendiente, y en algún
caso, nuestros brazos al barro.
Ya, a las 14:30, llegamos a los coches, nos desfundamos de
las mochilas, las botas y la ropa sucia y acabamos lo que ha sido una
esplendida jornada de montañismo en el bar del parador, poniendo el broche de
oro en forma de líquido (también de oro) contenido en jarra.
Hasta la próximo lectoras y lectores!!!!
Tiempo de subida: 2 horas 40 minutos.
Tiempo de bajada: 30 minutos.
Tiempo de almuerzo: 1 hora.
Desnivel: 583 metros.
A continuación las fotos del día:
Mar de nubes bajas en Artieda por la mañana.
sábado, 3 de noviembre de 2012
MIDI D´OSSAU (2.884 m)
Hace cuanto tiempo que deseaba escribir esta crónica. Que llegara la hora en la que sentase a recuperar momentos e imágenes que plasmar para dejar constancia de tal aventura. Que mirar al Pirineo y poder decir: ese colosal ya ha sucumbido a nuestras ganas de subirlo. Que narrar experiencias sobre montes y entre ellas se encuentren aquellas de cuando subimos el Midi d´Ossau. En definitiva, ver que cumplido el sueño que desde hace algunos años yacía en nuestra mente.
Este sueño hecho realidad que os cuento aconteció el pasado domingo 07/10/2012, que tras haberlo fijado en nuestras retinas como un objetivo a realizar desde hace algún tiempo, han tenido que pasar mientras tanto otras muchas salidas a la montaña, para al fin ponernos de acuerdo una cuadrilla elegante en cuanto a número y belleza se refiere, para decidirnos una seman antes a realizar dicha ascensión.
No se trata de un monte más, de una cima cualquiera a la que ascender. Los por qués de dichos halagos hacia tal montaña son comprendidos y compartidos por la mayoría de los aficionados al montañismo, ya se trate de domingueros o montañeros.
El pico, sin alcanzar los 3.000 metros de altitud por apenas 100, no tiene nada que envidiar ni cuantitativamente ni cualitativamente a esa categoría de los más altos de los Pirineos.
Localizado en el Valle francés d´Ossau, pasado el puerto de Portalet, se eleva 2.884 metros por encima del nivel del mar. Caracterizado por su arriesgado perfil y constituido por sus rotundas y amenazadoras paredes, hace el delirio de excursionistas y escaladores. Además, se trata de una pieza principal de todo el paisaje que conglomera el Pirineo occidental, siendo visto desde la mayoría de las cimas que lo rodean, como pueden ser la Mesa de los Tres Reyes, Anayet, Bisaurín, Collarada o el Vignemale.
Dejando ya un poco de lado las presentaciones y descripciones de rigor, es hora de entrar en materia y pasar a contar la jornada para dejar un buen sabor de boca a todxs nuestrxs lectorxs.
Como decía con anterioridad, una numerosa cuadrilla compuesta nada más y nada menos que por doce personas (creo recordar que es la primera aventura a la que acudimos dicha cantidad) nos calzamos las botas para en un día imborrable en nuestras memorias ascender y descender con éxito, para la mayoría, el pico.
Decir que no fue el mejor día para hacer montañismo, puesto que el tiempo que tuvimos nos respeto poco, haciéndonos pasar frío a la mayoría y no permitiéndonos disfrutar de las vistas del paisaje, en especial las de la cima, ya que la niebla era intensa en la parte superior del pico, y se acompañaba de una ligera lluvia que sin terminar de mojarte, te humedecía cabello, piel y huesos.
Tres coches salimos de Artieda a las 6 de la mañana. En uno iban Israel y Laspidea, que luego en Jaca recogieron a Oscar y Yaiza. En otro iban Victor, Kike, Marisa y Jose (estos dos últimos nuevos en las aventuras de las montañeras). Y en un tercer y último íbamos Sergio, Carlos, Javier Gimenez y su hijo Daniel, que con solo 10 años se enfrentó con valentía a la ascensión (también estos dos últimos son nuevos).
Llegamos al parking pasado el puerto de Portalet, y tras los preparativos y un inesperado encuentro con la gente de Biscarrués que también luchan contra un injusto e innecesario pantano, nos pusimos en marcha a las 8:00 de la mañana a una altitud de 1.710 metros.
La primera parte de la ascensión se realiza por una senda muy marcada debido al flujo continuo de caminantes que lo pisan año tras año. Así, picando de manera continua hacía arriba, la senda te porta hasta el collado de Pombie a 2.100 metros, desde el cual asoman ya las laderas rocosas del Midi, pero con la desgracia de tener la niebla presente en ellas.
Una vez que se alcanza el collado, el camino discurre llaneando ligeramente en descenso hasta alcanzar el refugio de Pombie, a 2.030 metros, junto a un bonito ibón.
Tras descansar un tiempo y reagruparnos todxs de nuevo, continuamos poniendo la vista en el segundo y último Collado de Suzon (2.130 metros), el cual se alcanza sin mucho esfuerzo, por una senda fácil que solo se ve algo complicada en una parte atravesada por rocas de distintos tamaños.
Del collado, al inicio de la roca donde se encuentra ya la primera de las 3 chimeneas que hay que ascender, apenas hay unos metros, terreno que superamos con calma hasta llegar al inicio de la verticalidad, donde de nuevo hacemos un parón para comer un poco, reagruparnos, comentar la jugada y colocarnos el material (muy aconsejable casco y para la bajada arnés y cuerda) para las chimeneas.
La primera chimenea (2.335 metros) tiene una longitud de unos 10 metros. Se trata de un diedro por el que hay que trepar sin mucha complicación y teniendo en su parte final la mayor complejidad, pero que sin mucho esfuerzo y con la ayuda de un clavo en la roca se supera cómodamente.
Después, proseguimos el camino hacia la derecha, cogiendo más aún la cara norte del Midi, y tras poco tiempo, alcanzamos la siguiente mini aventura.
La segunda de las 3 chimeneas que hay en total alcanza los 2.431 metros y tiene una longitud de unos 20 metros más o menos, siendo la más vertical y complicada de todas. . Hay dos vías de ascensión, un diedro por la izquierda y una zona de rocas por la derecha. Nosotrxs elegimos ésta segunda, ya que nos ofrecía mejores agarres que la otra. Uno por uno la fuimos subiendo, con buen pie y firmeza, para una vez vencida ponernos en marcha hacía la siguiente y última chimenea.
Ésta tercera y última, es sin duda la más fácil de todas, alcanzando los 2.655 metros donde se llega a la cruz del portillon, que indica el final de todas las chimeneas. La subimos sin perder mucho tiempo, y teniendo cuidado con las piedras que se puedan tirar sin ánimo de herir físicamente a los caminantes que se encuentran por debajo nuestra. Más que una chimenea, según mi parecer se trata de una zona de pedreguera en la que solo en su parte final alcanza algo de verticalidad y el uso de las manos se hace casi imprescindible.
Al final de la tercera chimenea, ya nos hemos dividido en 3 grupos, y poco a poco cada uno va continuando la marcha enfrentándose ya a la última parte de la subida, la cual se hace algo larga debido a la escasa visibilidad y al tiempo acumulado de caminar en nuestras piernas.
Así, tras 4 h 30 min el primer grupo (Yaiza, Carlos y Sergio) alcanza la añorada cima del Midi, una pena que el tiempo no acompañe, pero aún con todo satisfechos por el trabajo realizado.
Pasados 15 min, el segundo grupo (Oscar, Victor, Israel y Laspidea) logra alcanzar también con éxito el cenit de la montaña. Es en este momento cuando nos hacemos las fotos de lucha y reivindicación las gentes de Artieda que luchamos contra el recrecimiento de Yesa y las gentes de Biscarrués que hacen lo mismo con el pantano de Biscarrués. Bonito momento el que se da en la cima del monte francés.
Empezamos a almorzar al refugio del viento y la ligera lluvia cuando al poco tiempo se nos unen Javier y su hijo, cansados pero muy contentos también por la hazaña. Se sientan a nuestro lado y aportan con gusto sus bienes más preciados, chorizo y queso casero y de buena calidad, junto al vino rico rico.
Y para finalizar, Kike se nos une tras un tiempo, ya que estaba acompañando a sus familiares, Marisa y Jose, quienes por muy poco no alcanzaron la cima, pero que se quedaron muy satisfechos por toda la jornada. Sin perder tiempo, Kike y Victor comenzaron el descenso para agruparse con sus respectivas madre y padre y consolidar esa relación tan bonita materno-filial/paterno-filial.
Pese al frío, aguantamos 1h 30 min en la cima, ya que se puede acabar el mundo bajo nuestros pies, que mientras quede esa rodaja de salchichón, o ese currusco de pan, nadie se mueve de sus incómodos asientos forjado en roca sólida y fría.
Al final, a las 14:00 h emprendemos todxs el camino de descenso. No hay ninguna complicación hasta llegar a la primera de las chimeneas, donde perdemos bastante tiempo debido a la escasez de ochos y otros materiales. Algunos bajan rapelando, otros destrepando, un temerario a pelo e Israel se sacrifica casi 1 h por el bien del grupo exponiéndose a olas de lluvia y frío para asegurar desde la reunión.
Después viene la segunda de las chimeneas, ya más rápida que la anterior, pues ya hemos entrenado previamente, y a su vez, la más bonita de todas, permitiéndote hacer un rapel rápido y aéreo.
Y finalmente, mientras algunxs pocos van acabando de descender por la segunda, otrxs van a la tercera y última de las chimeneas para ir colocando la cuerda en la reunión e ir bajándola y así evitar las conglomeraciones y los retrasos.
De esta manera, en pequeños grupos nos dirigimos hasta el refugio en el cual hacemos la parada técnica que nos sirve para reagruparnos de nuevo, y poder observar la belleza de la reciente cima ejecutada con éxito como consecuencia del buen tiempo que por unos momentos llega, alejandose las nubes de las paredes negras.
Es tarde ya, y sin más demora, emprendemos el camino definitivo al coche, durante el cual nos alcanza la oscuridad, a algunxs más que a otrxs, para finalizar la excelente jornada a las 20:00 h de la noche, 12 h después del inicio.
A sido un gran día para todxs, y a pesar del cansancio y del dolor de rodillas, satisfechos volvemos para casa, pensando en volver de nuevo, pero asegurándonos previamente de que no habrá la más mínima nube que nos ahogue las vistas en el cielo grisáceo y oscuro que hemos tenido hoy.
Pequeño reportaje fotográfico:
Foto de salida
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