miércoles, 23 de octubre de 2013

Aguja de Pondiellos (3.011m)

       Ya ye rematando lo estiu e ista añada as montanyeras de Artieda encara no ébanos puyáu ta dengún tresmil, asinas que o domingo 6 d´Octubre, decidimo-nos-ne por l´Aguja de Pondiellos, que como totz os mons de Panticosa, se puede fer en o diya.

        A o prencipio, la ideya yera fer tamién o Garmo Negro, chusto dezaga, pero plegáu l´inte no lo veyimos esclatero y preferimos tornar-nos enta baxo ta almorzar.
A puyada prencipió a las hueito y meya en o Balneario de Panticosa, ista vegada con dos montanyeros nuevos (en iste blog, que no nuevos en o mon), Mirta y Rafica.
Prestos ta puyar

domingo, 1 de septiembre de 2013

BISAURÍN 2670 m

BISAURÍN (2670 m)

Tiempo de subida: 1h 40min
Tiempo de bajada: 1h
Tiempo de almuerzo: 1h 10min
Tiempo total: 3h 50min
Altitud mínima: 1540m
Altitud máxima: 2670m
Desnivel: 1130m positivos.
Distancia total: 11 km

Tras varios veranos en los que mirar a la gran “muela” del Pirineo más occidental desde algunas de sus cimas vecinas y prometernos que la subiríamos más pronto que tarde, por fin, el pasado 3/08/2013, el equipo formado por Oscar, Kike y Palacin se acercó hasta los llanos de Lizara a 1540 m para dejar el coche, calzarse las botas de andar (las de vino nos faltaron a la hora de almorzar), y comenzar la ascensión hasta alcanzar los 2670 m del poderoso Bisaurín.
El camino parte desde el refugio de Lizara, y siguiendo el sendero GR.11 hacia el norte, se desplaza por una amplia pista en la que se alternan llanos y rampas que te permiten sentir las piernas y escuchar el aliento del compañero que resopla en busca del aire rico en oxigeno. Continuamos hacia el noroeste fijando la vista en el collado lo Foratón, a mitad de camino y a unos 2000 m. El ritmo es rápido, nos sentimos con fuerzas y forzamos más de lo normal.
Algo antes de alcanzar la primera hora de excursión alcanzamos el collado donde paramos momentáneamente a beber agua y comer algo, más alguna micción que otra.
De aquí en adelante solo cabe mirar para arriba, e ir ganando metros de desnivel a la montaña, ya que la mitad de camino que se encuentra entre nuestros pies y la cima no es más que una constante senda que pica hacía arriba más de lo que muchos quisieran, pero que hace las delicias de quienes disfrutan sufriendo subiendo un monte con todas sus consecuencias.
Con rapidez empezamos a caminar, y sin competir con nadie, más que con nosotros mismos, nos exprimimos en un terreno pedregoso, duro, algo técnico, pero muy bonito, y paso a paso, avanzamos los tres con decisión hacia la meta del ansiado Bisaurín.
Finalmente, en 1h 40 min logramos llegar al top de la montaña, y muy satisfechos, nos hacemos las fotos de rigor y nos refugiamos tras un vivac del viento que sopla fuerte allí arriba. Las vistas son maravillosas, Midi, Castillo, Collarada, Annie, Mesa de los tres Reyes, Petrechema y las Agujas… Debido al frío, decidimos no almorzar arriba y comenzar el descenso para pararnos a mitad y liberar las mochilas del peso del salchichón, sardinas, pan, fruta…
Y si en la subida fuimos rápidos, no menos en la bajada, en la cual nos lanzábamos corriendo impulsados por la gravedad durante buenos tramos del camino.
Al final,  tras menos de cuatro horas desde nuestra partida, llegamos de nuevo al coche, cansados, pero muy contentos por la aventura realizada.

A continuación lo mejor, las fotos de la excursión.

Iniciamos la excursión.

viernes, 30 de agosto de 2013

PICO RIGÜELO 2299

En esta ocasión hemos ido a un pico muy poco conocido, el pico Rigüelo. Pero cualquiera que haya ido cerca de Aisa, para subir al aspe, o a esta zona, se abra fijado en él, debido a su forma piramidal y una característica grieta en forma de serpiente.

Llegamos a las ocho y media con una mañana bien fresca, sólo siete grados. Pero el tiempo está buenísimo, no se ve ninguna nube y apenas hay viento.

Al principio hay que seguir la misma ruta que para ir al Aspe, hasta llegar al cruce con la GR11, dónde nos dirigiremos a la derecha hacia el collado de Rigüelo, una cómoda senda qué pasa por las fuentes de Rigüelo, que tras un zigzag nos deja en un collado, dónde nos encontramos la pista qué va al refugio López huici. La seguimos hacia el refugio y antes de llegar a este, giramos a la izquierda hacia una amplia canal de piedra que nos llevará hasta el collado que separa el Pico Rigüelo de La Punta Alta de Rigüelo. Aquí giramos hacia la izquierda para llegar al punto donde empieza la primera trepada, dudamos un rato porque no estamos seguros, es una pequeña trepada de grado II que nos deja en la punta baja del pico. De aquí tenemos que hacer un rápel a una grieta que hay entre los dos picos, para luego tras un paso de II, pasamos una fácil arista con una caída espectacular. En unos pocos metros más de subida comoda ayudandonos un poco con las manos,ganamos el pico Rigüelo.
La vista es espectacular, estamos rodeados de cimas más altas, y eso todavía le da más grandeza a la vista. Los Mayos de lecherin están ahí mismo. Una de las cosas más bonitas de la ascensión es que después del refugio no hemos visto ninguna marca de que haya pasado nadie, lo cual hace todavía más salvaje esta montaña. Después de las fotos de rigor, bajamos con cuidado hacia el collado, asegurando el paso de III con la cuerda que hay habíamos dejado, para comernos un merecido almuerzo. Después bajamos tranquilamente hacia el coche, por el mismo camino que habíamos subido, disfrutando del paisaje, de lo verde que está todavía a finales de agosto.
Una bonita y disfrutóna ascensión. Un día perfecto de montaña.

Salida fresquita

jueves, 11 de julio de 2013

Peña Foratata 2341m

Gran mole pétrea situada en el fondo del Valle de Tena, por encima del pueblo de Sallént, de aspecto inaccesible por todas sus caras. Aparcamos el coche en el artificial pueblo de Formigal. El calor ya se hace notar a pesar de que son las ocho y media. Salimos desde la zona más alta de Formigal por una senda muy bien marcada. El paisaje es impresionante, todo está muy verde y lleno de flores. Los Barrancos bajan todos llenos, parece que estamos en mayo. La senda nos lleva a rodear todo el macizo de las Foratatas, por su lado más occidental. Después de pasar este collado nos olvidamos ya de la sombra que nos ha acompañado durante este tramo de subida. Pasamos a la cara norte, por donde haremos una travesía a media ladera, que después de sortear y cruzar algún nevero tardío, llegaremos a la gran horcada que separa las dos puntas de Foratata. Aquí debatimos si coger la vía por la faja herbosa o por la cara NO. Al final nos decidimos por esta segunda opción, según hemos leído la piedra es de mayor calidad a pesar de que tiene un poquito más de dificultad. Delante nuestro van unos franceses, los seguimos. Después de hacer una pequeña trepada de IIIº, nos encontramos en una incómoda canal de piedra suelta, que desemboca en una segunda horcada. Desde aquí observamos a los franceses subir por la chimenea, más vertical de lo que en principio pensábamos. Decidimos asegurar la subida, es bastante expuesta. Mientras estamos sacando todo el material de cuerdas y demás, al lado del comienzo de la chimenea, escuchamos unos gritos desgarradores y muchos golpes por encima de nuestras cabezas, nos apretamos a la pared para evitar ser golpeados, por un momento pensamos que eran los franceses cayendo. Son dos grandes rocas(entre 50 y 100 kilos cada una) que caen por la chimenea que íbamos a subir, nos quedamos blancos y muy impresionados, a estado cerca. Así que decidimos no tentar a la suerte y bajamos un poco para probar la vía de la faja hermosa, todavía estamos temblando. Volvemos a la gran horcada, desde allí descendemos por la cara sur, por una incómoda canal de piedras sueltas, hasta llegar a la faja herbosa. Preciosa faja colgada en mitad de la cara sur de Peña Foratata, muy aérea, pero sin dificultad. Después de unos minutos llegamos a la subida propiamente dicha, la primera chimenea, señalada por una flecha roja pintada en una roca. La subida es fácil,IIº+, pero la roca muy inestable, andamos con mucho cuidado para no tirarnos piedras unos a otro. A partir de aquí toda la subida es muy expuesta y aérea. Después de todo esto llegamos a la ansiada cumbre. Allí nos encontramos con los franceses, se alegran mucho de vernos y nos piden disculpas, nos dicen que ellos también se asustaron mucho, por lo que nos hubiera podido pasar.
Las vistas son increíbles, hacia cualquier sitio que miremos, estamos rodeados de altas cumbres, desde el Anie hasta los infiernos, Garmo Negro,etc... Disfrutamos mucho de la cumbre, decidimos bajar antes de almorzar, bajar de aquí con la tripa llena no nos parece buena idea. Bajamos por donde pensábamos subir en principio, aconsejados por un montañero qué estaba allí y había subido varias veces, así que lo seguimos. Empezamos por una cómoda arista muy aérea, qué poco a poco se va estrechando hasta convertirse en una fina arista descendente, la bajamos con mucho cuidado, en muchas ocasiones con el culo en el suelo y avanzando muy poco a poco. Al final de esta arista llegamos hasta 2 rápeles, que nos dejaran en el lugar dónde nos habían caído las piedras. De aquí bajamos a coger la senda y para abajo. Ya en el collado encontramos una pequeña sombra bajo un pino, dónde nos comemos un merecido y copioso almuerzo. Después bajo un sol plomizo llegamos hasta el coche. Un preciosa excursión, eso si, poco recomendada para gente con vértigo o poca experiencia.



miércoles, 20 de febrero de 2013

CHIPETA ALTO (2189m)




Tiempo de subida: 4 horas.
Tiempo de bajada: 2h 30 minutos.
Elevación mínima: 1260 m.
Elevación máxima: 2025m.
Incremento de elevación: 833m.
Distancia total: 15 km.

El pasado domingo,  día 17 de febrero del 2013, la expedición de “Al filo de lo imposible” de Artieda, comandada por el subcomandante Carlicos, e integrada por Palacin y Victor, en busca de nieve y aventura viajaron hasta el camping de Zuriza, en el valle de Ansó, con la intención de andar un poco por la nieve, disfrutar del sol, y pasarlo bien entre conversaciones y naturaleza. Se calzaron las botas, algunos a estrenar, y los crampones para acometer la ascensión al pico de Chipeta Alto, que da nombre al valle surcado por el río Chipeta, por el cual discurre la GR-11, y fue nuestra ruta hasta desviarnos para la subida final a la cima.

Sin madrugar mucho, a las 8 de la mañana salimos con el coche desde Artieda, sin faltar los típicos retrasos mañaniles de quién se queda dormido, o acaba de hacer la digestión.

Llegamos al camping de Zuriza, donde la nieve ocupaba todo el espacio, ocultando la pista que nos acerca hasta el parking desde donde empezar la aventura, para ahorrarnos un par de kilómetros a pie.

De esta manera, aparcamos en el mismo camping, nos dimos la crema de protección solar, que después se nos quedo escasa, y con las polainas y mayas (que culico marcaba alguno) puestas, empezamos a caminar.

Alcanzamos la zona del parking, y con la primera rampa antes de llegar al primer collado, se hizo imprescindible la colocación de los crampones. La expedición continuó la marcha, siempre cercanos a los esquiadores de travesía que nos daban algo más que envidia, sobre todo horas después cuando tú te hundías hasta la cintura y cada paso era una tortura mientras que ellos surcaban las laderas describiendo grandes S.

Conforme avanzaban los minutos, los problemas de ampollas provocadas por el roce de unas botas nuevas comenzaron a hacer mella y mermar la salud de nuestro subcomandante, quién vio poco a poco como su salud se mermaba, notando músculos en las piernas que quizá nunca había sentido antes. Entre los problemas internos, y los externos (Palacin y Victor) que empeñados en ir ladera arriba para llegar antes a la cima provocaron el cansancio extremo de las piernas, el ritmo de la excursión fue a menos, y con paciencia y mucha tozudez, a las 4 horas de caminar, llegamos a lo que podríamos definir como la ante cima, donde cansados y hambrientos decidimos parar para almorzar, descansar, y poner rumbo de vuelta al coche. Nos faltaron pocos metros para completar la ascensión, pero nos quedamos muy contentos porque el esfuerzo fue alto, la altura no variaba mucho, y las vistas seguían provocando cierta excitación interna.

Tras media hora de almuerzo, a las 14:30, con el sol apretando las nucas de manera grave, y la nieve más blanda que al principio, iniciamos el descenso. Había pendientes que podías ir corriendo y no te hundías ni un palmo, pendientes que podías bajar esquiando con las botas, y pendientes en las que te hundías hasta la cintura, de las cuales acababas hasta los mismísimos de nieves,  literalmente.

Al final, cerca de las 16:30 alcanzamos el coche, cansados y algo quemados, pero muy contentos,  había sido una jornada dura, pero de unas vistas espectaculares. Tras las mudas de ropas, nos tomamos unos refrigerios en el bar y un bocadillo que puso punto y final a un nuevo gran día de montaña.

A continuación algunas fotos de la expedición.


De primeras descansando ya.