lunes, 29 de diciembre de 2014

BISAURÍN INVERNAL 2670 M

Tiempo de subida: Mas menos 3 horas
Tiempo de bajada:Mas menos 2 horas sin contar con la espera a Isra.
Tiempo total: Mas menos 5 horas.
Altitud mínima: 1540m
Altitud máxima: 2670m
Desnivel: 1130m positivos.

El pasado 21 de diciembre, aprovechando el muy muy muy etc teta buen tiempo que lucía en nuestros pequeños corazones pirenaicos (muerte a la playa, fucking beach), Isra el pierde móviles (por cierto si alguien encuentra un móvil blanco y negro entre el refugio de Lizara y el collado lo Foratón que deje un mensaje en esta entrada), Mirta la crampones-pato con serpa personal (por su muy depurado style en la nieve con tecnologías nuevas para ella como son los crampones y el piolet, y menos mal que no llevaba mochila…), Yaiza la francesa con más mono de subir al Bisaurín que Lulu y Ramón de ir al Hatortxurock, Oscar el sorpresas que adelanta regalos navideños debido a la urgencia del momento, Victor que con un piolet y un punto de apoyo te mueve el mundo a su antojo, y Sergio el escritor de gilipolleces varias, subieron a una de las grandes occidentales, a una montaña aragonesa (navarra no tiene así de altas), el Bisaurín!!!

La ruta realizada fue la que va desde el refugio de Lizara, hasta el collado de lo Foratón, para luego coger la pala guapa que te deja en la cima.

Comentar que no todos pudimos subir, hubo un sacrificado, una alma caritativa, una persona que da la vida por sus amigos y amigas, y ante la falta de un par de crampones (y de móvil), cedió el orgasmo visual que en la cima padecías en favor de otro de los excursionistas al dejarle sus crampones. Un gesto que te honra, Sergio, eres muy buena persona… que no, que fue Isra!!!! Aunque cierto es que aprovechó para practicar trail running, ponerse una camiseta de tirantes térmica y muy prieta a su torso como los intestinos que conforman la morcilla casera tras la matacía en casa panadero, y continuar con la 3ª parte de la saga LA BUSQUEDA de su móvil, aunque el esfuerzo fue en vano.


Por lo demás, nada más reseñable que dé pie a jajicas, ni ganas de escribir, así que pasamos directos a las fotos de tan fantástica aventura.



Empezamos la excursión con algo de frío entre pecho y espalda.

lunes, 15 de diciembre de 2014

MIDI D´OSSAU (2884 mts)


La excursiones estivales llegan a su fin, y no hay mejor manera que despedirse con un mítico del pirineo, el Midi d’Ossau. Esta montaña ya ascendida por unos cuantos… nunca mejor dicho, montañeros de Artieda nos llamaba de nuevo, esta vez con unas muy mejores condiciones climáticas que la anterior vez. Los aventureros que nos lanzamos en esta hazaña fuimos Sergio Palacin, Mirta, Oscar “Laspi” y Oscar Ara. Parecíamos unos sherpas que arrastran a su cliente, en este caso Mirta, por ser la única nueva en esta montaña.

Madrugando, como empiezan todas las excursiones, vivimos cerca de la montaña, pero aun así hay que madrugar y más en otoño cuando las horas de sol no son todas las que querríamos, nos dirigimos hacia el Portalet y a escasos 5 km de la frontera dentro de Francia comenzó la aventura. Tras los estiramientos, no para calentar sino para desentumecer los músculos después del viaje comenzamos a andar por una senda trillada que discurre por una ladera de hierba dirección al refugio de Pombie. En estos primeros metros empezamos a entrar en calor que nos invita a quitarnos ropa, no solo hacemos paradas técnicas para ello, algún compañero tiene que hacer otro tipo de parada técnica… (Consejo: salir de casa con todas las necesidades hechas).

Tras la primera rampa que a Mirta se le hace un paseo de dominguera, llegamos al collado de Pombie y llaneando alcanzamos el refugio, desde donde se contempla la gran mole de piedra que es el Midi d’Ossau. Un sitio muy romántico. El siguiente tramo que nos queda es una senda que discurre entre una caos de piedras, muy marcada por la cantidad de personas que circulan por esa zona. Es en el collado de Suzon donde empieza a empinarse la cuesta antes de llegar el tramo de las chimeneas. Una vez debajo de ellas nos vestimos con los cascos (Nota importante: siempre llevar casco en el Midi) y el arnés, comenzamos con las ascensiones de las chimeneas, ante la inseguridad que le da la verticalidad a algún integrante, lanzamos la cuerda y asegurando desde arriba subimos todos. Así todas las chimeneas, aunque en la última nos desviamos un poco, tomamos otro acceso por un camino medio señalizado con hitos por la izquierda de la 3ª chimenea. Superadas las chimeneas seguimos ascendiendo paso a paso, china chana por la última parte de la subida, que se hace larga, esta vez visualizando todo lo que nos rodea a nuestro alrededor, llegando a ver los pitones que tiene el pico antes de su cima. En el último tramo, algo expuesto, Mirta no se siente segura de continuar, así que el resto subimos hasta la cima para hacernos las fotos de rigor y volver hasta donde esta nuestra compañera y almorzar todas juntas.

Y es cuando sin terminar de contemplar todas las vistas aparece Mirta en la cima, entre dos HOMBRETONES, segura entre ellos, dejándonos con la boca abierta pensando que con nosotros no se fía. (Que mala imagen tienen de nosotros… Sergio-pienso).

Quitando estos pensamientos, cogemos la comida y almorzamos ente la multitud que hay en la cima. Sin perder “mucho” tiempo (nuestros almuerzos si algo tienen aparte de mucha comida, es tiempo para poder comernos toda esa comida) emprendemos la bajada. Ningún problema hasta las chimeneas, esta vez nos adelantamos Laspi y yo hasta la cruz que marca la chimenea más alta, esta vez vamos por el camino bueno. Esperamos a que lleguen nuestros compañeros y a que termine de bajar otra cordada la chimenea para montar el rapel. Este tramo (las chimeneas) se hace lento ya que se forman atascos en los rapeles. Bajada esta chimenea, continuamos a la siguiente, donde nos juntamos con los colegas de Mirta, y decidimos compartir cuerda en los rapeles que nos quedan para acelerar la bajada. Tras el último rapel, el dueto de Sergio y Mirta se adelantan en la bajada, mientras Laspi y yo nos quedamos últimos en descender el rápel, para recoger la cuerda y proseguir con la marcha. El tramo hasta el refugio lo realizamos practicando Trail Running, habitual ya casi en todos nuestros descensos. Y una vez reunidos comenzamos la parte final, que aunque parezca que ya estamos abajo, se hace más largo de lo que parece. Esta vez llegamos al coche tras 10 horas de marcha, casi anocheciendo, pero aun viendo el terreno por el que caminamos.
Y a continuación, lo mejor de toda la crónica, las fotos!!


Esta vez no hicimos foto de inicio, así que pasamos directamente a las primeras rampas que te hacen sudar la gota mañanera.


Ese geta!!! oe!!!

domingo, 7 de diciembre de 2014

SIERRA DE LA BERNERA

FECHA: 26/10/2014
HORA DE SALIDA: 7:00 horas (hora nueva)
HORA DE LLEGADA:  16:00 horas
DESNIVEL POSITIVO:  1300 m



Como acaba el verano, acaban las excursiones estivales, donde los diferentes colores nos abruman por las altitudes pirenaicas. Esta no es la última para todas las montañeras de Artieda, pero si que tiene un gran significado para una en concreto, esta es KIKE, el por qué, muy sencillo, tras una valoración de todas sus cumbres en un periodo de enfermedad comprobó que solo le quedaban 7 picos de 2000 metros para llegar a los 50 picos. Y entre su nueva forma de encararse a la montaña con grandes travesías de 7 picos en cadena y su afán aventurero de descubrir las zonas más recónditas del Pirineo, nos adentramos en la Sierra de la Bernera –LA GRAN DESCONOCIDA (pico Olibon, Ruabe de Bernera, Bernera II, Bernera III, Bozo de Bernera, Bernera y Punta Alta de Napazal) para situarla se encuentra entre el Bisaurín y la trilogía del Aspe, y al sur del valle de los Sarrios.
Esta aventura la afrontamos Kike, Victor y Oscar Ara. Sí, esta vez Sergio no puede acompañarnos, todo por motivos laborales, nada de qué preocuparse.

La mañana comenzó temprano, a las 7:00 de la mañana hora vieja, a las 6:00 hora nueva, dirección al refugio de Lizara. Una vez preparado todo el material comenzamos a andar dirección Este desde el refugio, es decir dirección contraria al Bisaurín,  y Kike nos desvela un misterio que nos llevaba ocultando, ¡¡sube el hornillo de gas y chistorra!! Pero después de unos minutos pregunta si llevamos mechero, ¿cómo que si llevamos mechero? Así que vuelta al refugio a buscar un mechero. Las dotes de convicción de Victor hicieron mella en un alma caritativa y conseguimos un mechero.
Continuamos por una senda muy marcada hacia el collado del Bozo, que da paso al valle de Aisa. Por el camino nos paramos a practicar un poco de bulder. Desde el collado se tuerce a la izquierda por el barranco Iger , y proseguimos ascendiendo por el barranco hasta que después de volver a practicar un poco más de bulder, nos encaramos directos hacia el Pico Olibon cuales sarrios, dejando a nuestra izquierda la Punta Alta de Napazal. La pala que tenemos ante nosotros parece enorme, pero gracias a la cantidad de sarrios que hay por los alrededores, hacemos más paradas técnicas que de lo habitual, ya que no podemos dejar de observar esos magníficos animales. Parece para ellos un simple juego el trotar por laderas y riscos, su velocidad y las distancias que recorren en segundos rozan lo sobrenatural. Los últimos metros los hacemos casi a sprint, sin parar un segundo y disfrutando de la dureza que supone esta verticalidad de ladera. Conseguimos hacer nuestra primera cima, ya solo faltan 6 cimas para los 50. Nos hacemos las fotos de rigor y contemplamos las vistas que nos ofrece el pico, una maravilla: la trilogía a nuestra derecha, el valle de los sarrios al frente y a la izquierda toda la ruta que nos queda acompañada por las vistas al Bisuarin.
Proseguimos la ruta marcada hacia el Ruabe de Bernera, y una vez alcanzado visualizamos la cresta que acabamos de bajar del Olibón y menuda cresta (ver imágenes). ¡Ya solo quedan 5 picos! De ahí en adelante es seguir la ruta intuitivamente por la cresta de la sierra, hasta llegar a los Berneras II y III que tienen un par de pasos, más que complicados, aéreos. Fáciles de superar, a pesar del vértigo. El tramo hasta el Bozo de Bernera es un paseo. Con esta cima, Kike se coloca a 2 cimas de conseguir sus deseados 50 picos de 2000m de altitud. Bajamos al collado de Bernera y mientras accedemos a la cumbre de Bernera discurrimos si habrá un paso oculto en la pared para acceder más rápido al último pico. Es en la bajada de este pico cuando nos acercamos a la pared e intentamos dislumbrar ese paso, pero no nos queda más remedio que retroceder hasta casi el collado, desviándonos en unos hitos que nos marcan la dirección a la Punta Alta de Napazal. Entonces decidimos que es hora de cambiarnos los pantalones, así que tras un striptease proseguimos dirección a la última cumbre,  ¡la cumbre 50! Yo me adelanto para poder grabar la llegada de Kike y con la adrenalina practico un poco de Trail Running. Unos minutos más tarde llegan Kike y Victor. Kike con los ojos llorosos de la emoción, no sé si por que ha conseguido la cumbre nº 50 o por el almuerzo que nos espera.
Montamos la cocina de un restaurante con 5 estrellas Michelin y recuperamos todas las grasicas que hemos dejado por el camino. Antes de empezar a bajar volvemos a investigar una posible variante para alcorzar la bajada y acabar en el collado del Bozo, en este caso la encontramos, eso pensábamos hasta mitad de bajada, que nos equivocamos, teniendo que volver camino andado hasta encontrarla bien. La ruta que seguíamos nos llevó a una chimenea que alguno de nosotros quería bajar, al final hicimos caso a nuestra cabeza y retrocedimos, después nos enteramos que se sube escalando y se baja…. Bueno no se baja por ahí.
Desde el collado del Bozo pusimos en práctica nuestras dotes de corredores y en poco rato alcanzamos el refugio, tras unas breves pausas en el camino: recogida de champiñones silvestres, fotos a vaquitas y comprobación de que el carrito del bebé estaba vacío.
Ya solo nos quedaba tomar una agradable cerveza en el refugio y contemplar las vistas del Pirineo, además de comprobar que el mundo es un pañuelo, conociendo a dos montañeras con amigos en común.



Foto de salida


domingo, 23 de noviembre de 2014

FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS), PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS) Y FRONDIELLA NORTE (3062 MTS)


-          -PRIMER DÍA (13/10/2014):
-        -  Salida desde el parking junto a la Sarra: 13:05 h.
-          -Ibón pequeño de Arriel: 15:00 h.
-          -Llegada al campamento base: 17:35 h.

-          -SEGUNDO DÍA (14/10/2014):
-          -Madrugón: 5:20 h.
-          -Semi retirada: 8:30 h a 2860 mts.
-          -Cimas: entorno a las 9:45 h.
-          -Descenso: 10:50 h.
-          -Recoger el apartamento: 13:05 h.
-          -Llegada al parking: 15:20 h.

“Bueno, ¿qué monte subimos este fin de semana?”“No sé, pero podríamos pasar noche y hacer un 3000 como el Balaitus”, “sí estaría bien”.

Algo así fue la conversación que nos llevó hace ya dos meses a subir los FRONDIELLAS!! El plan inicial era el Balaitus, pero somos almas libres, sin cadenas que opriman nuestra conducta, guerreros insaciables de la aventura y unos… caguetas, así que a pie de monte cambiamos el plan de ascensión y enfocamos nuestras botas hacía el triplete, en lugar de quedarnos con una sola cima.

Isra, acompañado de Kike, cubiertos por Oscar, y guiados por Sergio, fueron los protagonistas de esta aventura extrema, que incluía noche romántica para dos personas distribuidas en dos suits bajo el pico Arriel, posibilidad de baño en las aguas no termales  de los ibones de Arriel, catering de restaurante 3 estrellas Michellin, y una serie de placeres visuales difícilmente descriptibles a golpe de teclado.

La aventura comenzó el sábado 13 de septiembre cuando abandonamos la Kanguneta postrada junto a la Sarra, en Sallent de Gállego, por un camino claro y evidente que conduce hasta el refugio de Respomuso, pero que en nuestro caso, abandonamos en un punto muy bien indicado con un cartel casi luminoso que conduce tras una pendiente muy pendiente hasta el Ibón pequeño de Arriel. 

En este punto geográfico, y antes de llegar a la zona de acampada, decidimos saciar nuestras ganas de comer con unas tortillas, algo de chocolate (de comer), ciertos embutidos y bota de vino picado y rancio de Isra, pero ojo, muy bueno.

Después de la ingesta, y antes de que las nubes descarguen contra nosotros unas lluvias implacables que asustan hasta a los vascos que nos cruzamos con un acento más marcado que los pantalones de Oscar,  advirtiéndonos de que no será chirimiri lo que caerá, nos ponemos manos a la obra y empezamos a buscar el mejor sitio para montar nuestras tiendas. Para ello, subimos un poco más por la senda, y llegamos hasta el Ibón grande del Arriel. En este punto es cuando empezamos a dudar sobre que monte subir, Balaitus o Frondiellas, be water my friend, eh ahí la cuestión. Así pues, mientras miramos en el mapa las respectivas sendas que debemos tomar mañana a oscuras para subir a ambos, y viendo in situ que la de los Frondiellas es más clara y evidente, nos decantamos por éstos, dejando la puerta del Balaitus abierta a otra expedición en futuras fechas. Ya, una vez decidido que monte subir, ahora sí buscamos el mejor sitio para coger la senda al día siguiente y empezar a subir lo más pronto posible. Al final, y sin que aún haya caído pizca de gota, encontramos un pequeño vivac perfecto para montar las dos casas ambulantes.

Tras haber montado las tiendas, vamos a dar un paseo muy hippie alrededor del Ibón grande, aprovechando así las últimas horas de luz, y soñando con las vistas que nos ofrece el Palas, el Balaitus, Frondiellas, Arriel y compañía.

Se van apagando las luces del día, y entra en escena un espléndido amanecer lunar, cual sol radiante se tratase, en nuestras retinas se refleja el aparecer de una luna llena tras los frondiellas, una luna llena de las más bellas que en mi mente se recuerda, de las más hermosas  jamás soñadas, y en una compañía que pone la guinda a este momento tan dulce, tan inolvidable y tan inmejorable. Va por vosotros amigos, friends 4 ever, Os QuiErO a Lot (mucho)!!!!

Cenamos al calor de la brasas, es decir, del camping gas, y pronto a dormir que la mañana será larga, y temprana.

Nos levantamos y salimos de las tiendas, y sí, como bien nos advertían los vascos y Maldonado, ha llovido, pero como el derecho a errar es legítimo y fundamental, erraron en cuanto a los litros que iban a caer, ya que parece más una pixadeta de bebe que una meada de buenos días.

Comemos algo y sin parar empezamos a andar. Desde el principio cogemos bien la senda, salvo por algún momento dudoso que resolvemos sin problemas, vamos ascendiendo a buen ritmo, viendo lo que las nubes nos dejan, porque la mañana menos despejada está de todo tipo. Avanzamos metros y más metros hasta llegar a un pequeño nevero que bordeamos por la derecha hasta llegar a su parte más alta, justo coincidiendo con un primer paso de trepada para superar unos metros de pared. En este momento dejamos los bastones escondidos para no cargar con ellos y que no entorpezcan la marcha, luego nos arrepentiremos pues tendremos que ir a buscarlos de bajada. El paso parece más difícil de lo que finalmente resulta, y así, continuamos hito tras hito hasta un punto de inflexión. Tenemos muy cerca la primera cima, y vamos subiendo por una pared que empieza a ser bastante vertical, hasta que llegamos a un paso de agárrate a una cuerda y trepa porque la caída es entretenida. Dudamos, lo pensamos, y volvemos a dudar, la cima parece que está justo allí arriba, pero no lo vemos claro, las nubes lo tapan. Además, el paso no sabemos por dónde es, lo intuimos porque vemos tras una chimenea un cordino que parece usarse como punto de rapel. Al final, se impone el sentido común y decidimos darnos por satisfechos con lo hecho hasta ahora y emprender el camino de bajada. 

Bajamos un poco y de repente vemos unos hitos que van diagonal por una zona bastante clara para andar dirección noreste, es decir, las cimas de los Frondiellas. Así que decimos seguirlos. Mientras tanto las nubes se esfuman entre el cielo abierto, y ahora sí, por fin, nos reorientamos y vemos claramente la jugada. Antes nos equivocamos de camino y estábamos subiendo a una cima que pensábamos era un primer Frondiellas, pero no, y además recordamos haber leído que esa cima exigía destreza de escalada… menos mal que nos dimos la vuelta. Ahora sí vamos en la buena dirección, y piedra tras piedra, conseguimos ascender hasta arriba del todo, teniendo luego que crestear un poquito muy poquito para alcanzar la primera cima, la FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS). Las otras dos están cercanas, así de decidimos ir a hacerlas antes de pararnos a almorzar. Para ir a éstas, hay que volver a crestear, nada especialmente delicado, pero mejor andar con cuidado ya que el vuelo es elegante… Así, en poco más logramos arrastrar nuestros culos primero hasta la segunda cima, el PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS), y luego hasta la tercera y última, el FRONDIELLA NORTE (3062 MTS).

Retrocedemos sobre nuestros pasos para llegar hasta esa primera cima donde al refugio de un vivac abrimos las mochilas, desnudamos las navajas, e hincamos el colmillo a las pocas reservas que ya nos quedan. Sin tiempo que perder pues la bajada es larga y peligrosa, y todavía hay que desmontar las suits, comenzamos a descender.

En poco más de dos horetas llegamos a las tiendas de campaña, descansamos un poco, recogemos los macutos, acabamos de vaciar los tapers y continuamos por la senda que bordea el Ibón pequeño del Arriel, para dejarnos caer por las sendas de piedra que nos conduce hasta el cartel casi luminoso junto a la ruta principal que comunica la Sarra con el refugio de Respomuso.

De aquí al coche, entre alguna lluvia, carrerita y demás menesteres inherentes a cualquier excursión, llegamos ciertamente rápido y cansados. Ahora solo toca despojarse de las botas, remangarse los pantalones, camisetas fuera, y… al agua patos. Y que bien sienta ese líquido parido en las montañas contra tu piel desnuda, ese golpe frío que apaga el calor generado por las actividad, esa sensación que te hace sentir vivo y en libertad.


Típica foto de salida desde la Sarra.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Circo Gavarnie



Tiempos empleados:
·         Día 26
·         Col de Tenles (2200m) a Refugio Sarradets (2589m) 1h15'

·         Día 27
·         Refugio Sarradets (2589m) > Brecha de Rolando (2807m) 34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Casco (3006m) 1h34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > la Torre (3012m) 2h50'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Espalda (3073m) 4h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada occidental (3098m) 4h48'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada central (3111m) 5h10'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada oriental (3161m) 5h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Marboré (3248m) 6h00'
·         Marbore (3248m) > Brecha (2807m) 2h56'
·         Brecha (2807m) > Taillon (3144m) 35' (solo Sergio y Oscar)
·         Taillon (3144m)  > Brecha (2807m) 25' (solo Sergio y Oscar)
·         Brecha (2807m)  > Col de Tenles (2200m) 1h57'
·         Tiempo total: Muchas horas, las cuentas os las dejo a vosotras y vosotros, lectores.
·         Desnivel positivo acumulado, ni mucho ni poco, depende de cada una y uno, como diría Einstein, todo es relativo.
·         Dia 28
·         Resaca de los jóvenes por ir de marcha a fiestas de Luz St Sauveur, instigados por el adulto, claro está.
·         Caminata (dominguera) por el circo de Troumouse.
·         A comer al estado español (huevos fritos con longaniza, en la gasolinera de Formigal).
Menuda excursión más extraordinariamente elegante, chulísima, guay del Paraguay, flipante, pa mear y no verter gota, chulísima, a no que eso ya lo he dicho, bueno, a lo que vamos, hoy toca CIRCO DE GAVARNIE!!!!!!

Tras todo un verano dando la matraca nuestro fiel amigo Kike, primero que si lo voy a hacer solo, luego que si lo voy a hacer solo, después que si alguien me quiero acompañar o lo haré solo porque he buscado la ruta en blogs y es algo que hay que hacer por imperativo moral,… Y tras erre que erre, nos convenció al final a unos irreductibles montañeros para ir en la conquista de esa gran aventura que prometía, consistente en realizar siete tresmiles en un día, saliendo desde el refugio de Sarradets -al cual subimos en la tarde anterior desde el Col de Tenles donde se dejan los coches-, para subir a la brecha de Rolando, y luego ir recorriendo todo el circo de Gavarnie con sus correspondientes cimas (casco del Marboré, Torre, Espalda, las tres cascadas y el Marboré) hasta llegar al Marboré, y volver de nuevo a la brecha para descender hasta el parking. Y aunque no estaba incluida en el plan, durante la marcha se incluyó también la ascensión al Taillón tras regresar a la brecha después de realizar los 7 tres miles, aunque esta última aventura solo estaba hecha para gente alta, rubia, fuerte, guapa y con dinero, los primos Ripalda.

El nombre en clave que se le dio a la excursión fue “Que bien te veo Gavarnie”, ya que el pueblo francés es visible desde cualquiera de las cimas que ese conquistamos, y los intrépidos y alocados montañeros que osaron a la diosa montaña fueron Kike, Roy (viejete pero en forma), Oscar, Palacin y Ricardo, éste último se merece una mención especial, pues el tío, nunca antes había ido a los Pirineos para realizar alguna ascensión, es decir, fue su primera vez, se desvirgó con 7 tres miles, y hay que decir que aunque dicen de las primeras veces que si no son buenas, él lo bordó, dejando boqui abiertos al resto de camaradas de expedición.

Tras describir la aventura y a los componentes de la misma, toca comenzar a narrar un poco a groso modo como se sucedieron los dos días que anduvimos por ese paraje espectacular, sí dominguero, aunque tu físico no te lo permita o te lo ponga difícil, deberías de intentarlo, subir algo más de hasta donde tu coche te permite, dejar el asfalto y sus alrededores y adentrarte en ese mundo mágico donde solo sendas y piedras hallarás, y a los hitos seguirás, para conquistar la cima que solo con tu vista puedes ahora localizar.

El viernes 19 de Septiembre, tras unas cuantas horas en coche por buena parte del Pirineo francés, alcanzamos traspasar por Gavarnie el Col de Tenles, donde los 5 nos equipamos para la guerra, y comenzamos a andar por una pista asfaltada-labrada, si primero asfaltada, y luego labrada para que no pasen los coches, en dirección al puerto de Bujaruelo, desde donde cogeremos la GR-11 que gira a la izquierda y suavemente va ascendiendo pasando justo por debajo del Taillón, hasta llegar a una zona por donde bajan las aguas que hay que atravesar, y aunque no presenta ningún riesgo, hay que andar como siempre en la montaña con cuidado. Y una vez pasada esta zona, la senda empieza a zig zagear más verticalmente para superar el desnivel que nos deja justo en el refugio de Sarradets. Aquí ya comenzamos a flipar en colorines, pues tenemos ante nuestros ojos bonitos azules (solo Oscar) una impresionante muralla que presenta un mordisco perfecto, como si a mano se hubiera tallado, y bajo sus faldas el agua se precipita 423 metros de caía libre otorgando a esta bella nube de vapor de agua el honor de ser la cascada más alta de Europa, la Cascada de Gavarnie. Ya podemos ver nuestros 7 (luego 8) objetivos, y empezamos a fantasear con la ruta, poniendo la mirada siempre en esa muesca de leyenda y fantasía, la brecha de Rolando. El cielo se empieza a oscurecer y tras la cena compartida con una gente muy maja, y no menos roncadora…, de Castellón, nos metemos en nuestros sacos pronto pues el día que nos espera será duro, muy bonito pero duro.

Nos despertamos, o mejor dicho, nos levantamos pues los ronquidos eran importantes y dificultaban el sueño, y sin aún haber amanecido emprendemos la ruta por una senda que sube por la morrena directa hasta la brecha de Rolando. En poco tiempo salvamos un desnivel de casi 300 mts, lo que a más de uno asustó ante la que se le podía venir encima, pero realmente era porque estaba frío y aun digiriendo la mermelada del desayuno. Para llegar a la brecha, debemos atravesar un nevero que con sol y buen tiempo sería fácil, pero de noches y fresquele como hacía fue quizá lo más arriesgado de toda la jornada, ya que había que cruzar por algún tramo algo helado, pero nada que con talante y buen hacer se pudiera superar.

Cuando llegamos a la brecha comenzamos a ver los primeros rayos de sol, Lorenzo ya nos quiere saludar, y nosotros lo recibimos de buen grado como es de esperar, aunque cierto es que durante la primera parte de la excursión anduvimos cara sur y la sombra era el pan nuestro de cada día, pero ojo al loro, que habrá tiempo para hartarnos de sol!!!

Desde la brecha, nos vamos moviendo sin dificultad y sin apenas perder altura hacia el este para pasar por debajo de nuestro primer tres mil del día, el Casco del Marbore. Y una vez rebasado por su base éste, la ruta gira para empezar a subir por una pedrera no difícil hasta pocos metros antes de la cima, donde hay que superar un sencillo paso de trepada y así logramos llegar al PRIMERO!!! Vistas espectaculares a Gavarnie, al valle de Ordesa, a Sarradets, a Kike, a todo, vamos.

De esta primera cima a la segunda, la Torre del Marbore, poca distancia hay pero debemos bajar hasta casi el punto en el que previamente la senda nos había conducido desde la brecha, y seguir dirección este. Hay dos rutas, una que asciende por una pala híper pepina de inclinada y con piedras grandes, pequeñas, finas, gruesa y de todos los colores, para al final volver a trepar un poco más, u otra más sencilla, mas “light”, pero más larga a su vez. De todos modos nos decantamos por la segunda ya que gente delante nuestra así nos lo indica. Así, en una horeta más, y sin sudar aun, algunos porque a Oscar la frente ya le brillaba desde que se levantó y salió del saco, llegamos a la SEGUNDA!!!!

Ahora a la vista y hacia el este vemos en orden la Espalda, las tres cascadas y el Marboré. Para llegar a ellas, toca andar un buen tramo, pues la ruta más sencilla y manejable (porque parece haber una que sube directa a la Espalda pero hay que escalar algo más serio), pasa por debajo de todas las cima hasta situarse aproximadamente entre el Marboré y el Cilindro. Así pues, comenzamos a bajar de la Torre de nuevo dirección este y tratando de perder la menos altura posible. Cruzamos unos cuantos neveros, vemos las impresionantes paredes sur de la Espalda, hipotetizamos por cual podría ser esa ruta directa a la cima, y ahora sí, nos comenzamos a asar de calor. Seguimos la ruta hasta llegar al punto que he comentado antes, desde donde comenzaremos a subir dirección oeste y en diagonal, por un sencillo terreno que nos dejará en nuestra cima TERCERA!!!!

Desde la Espalda del Marboré, vemos más cerca el resto de cimas que nos queda, y observamos con desgana la vuelta que hemos dado para llegar desde la Torre hasta aquí, pero amigo/a mío/a, es lo que hay. Y además, no estamos aquí para andar? No hemos venido a las montañas para recorrerlas? Husmearlas? Cotillearlas? Descubrirlas? Pues sí, el que algo quiere, algo le cuesta, y si fuera tan fácil como ir del hotel a la playa, el subir a estas maravillosas cumbres con unas vistas orgásmicas, que a todas y todos nos gustan, seguramente Florentino and Company ya habría encontrado un jugoso negocio con esta belleza terrenal. Por eso, la montaña debe entrañar compromiso, sufrimiento, disciplina, riesgo, y sobre todo, mucho amor hacia lo que hacemos, ya que solo así, se podrán seguir saboreando estos momentos de felicidad dignos de quienes osan al descanso del colchón a pie de playa, de quienes no se rinden tras horas de lucha, de quienes pueden y… quieren hacerlo.
Bueno tras esta pequeña reflexión personal, continúo. De la cima de la Espalda a la Cascada occidental apenas nos separan 200 mts en línea recta casi. Así, llegamos de modo muy fácil y sencillo a la CUARTA!!!!

Para alcanzar la Cascada central, debemos de bajar por una chimenea muy fácil, y subir un poco por una pendiente anunciada, corta pero intensa. Y sin más preámbulos, ni más tontería, ni más nada, cae la QUINTA!!!!

Solo quedan dos, y que dos. Primero, la que para todos nosotros tubo más belleza su ascensión la Cascada oriental, pues para alcanzarla tuvimos que trepar un poco, y luego crestear con unos cuantos cientos de metros de caída libre a nuestra izquierda. No es difícil, no tiene más riesgo que cualquier otra cima, pero la adrenalina que sientes aquí, sin duda alguna no es la misma que cuando subes por una colina sin precipicio a 2 metros tuya. Tras esto, tenemos en nuestra saca la SEXTA!!!!

Y ya solo queda el Marboré, la séptima y última de nuestra misión 7x3. El camino es fácil, hay que ir dirección noreste, bajar muy muy poquito por una senda clara, y subir por otra igual de sencilla unos cien metros de desnivel. De este modo, y tras seis horas, alcanzamos muy contentos, y muy satisfechos, nuestra SEPTIMA CIMA!!!!

Tras unas foticos de rigor, almorzamos bastante bien en un vivac situado en la misma cima del Marboré y emprendemos el camino de descenso, y menudo descenso, ya que nos desorientamos un poco, no sabíamos bien por dónde ir, el sol apretaba en las caras de lo lindo, y el cansancio hacía mella en nuestros esculpidos cuerpos de espartanos. Al final, tras mirar por aquí, por allá, hacía arriba, o hacía abajo. Volvimos casi de nuevo a subir a la cima de la Torre, cosa que algunos la cuentan en su libreta personal de 3000 subidos… Y ahora sí que bajamos por aquella canal de piedras sueltas que describí anteriormente.

Llegando ya a la Brecha, la idea de subir al Taillón me seduce del todo, aún hay tiempo si dejamos las mochilas y nos damos cerita. Me auto convenzo  y hablo con Oscar que va junto a mí un poco más adelantados del resto.  No pone muchas pegas al plan, pues no ha subido nunca al Taillón y por poco más habrá subido un tres mil más. Así, les decimos al resto de compañeros que nos vamos adelante y ya quedaremos en el refugio o en el coche. Tras su OK, escondemos las mochilas, nos apretamos bien las botas, the botes, y le damos leña al mono que es de goma, es decir, empezamos a subir a un ritmo rápido dirección el Taillón, hasta que en poco tiempo alcanzamos la OCTAVA Y ULTIMA CIMA DE LA JORNADA YEAH BABY!!!!!

No paramos mucho en la cima pues aún queda bajada, así, nos reapretamos las botas, the botes, y empezamos a descender como cabrillas hasta llegar de nuevo a la brecha donde cogemos las mochicas de nuevo y ahora sí, empezamos a descender al refugio de Sarradets. Si para subir cruzamos un nevero algo jodido por hielo, no tiene mejor pinta ahora de bajada, por lo tanto, y siguiendo a unos que vemos a lo lejos como han bajado, nos tiramos por una ladera patinando por las piedras, lo cual hace que la bajada sea fácil y cómoda. A los pocos minutos conseguimos alcanzar el refugio, paramos  unos minutos para recoger sacos y no sé qué más, y continuamos descendiendo. El último tramo se hace largo y pesado, pues aunque no hay casi desnivel de bajar, sí unos cuantos kilómetros, que sumados a todos los recorridos durante el día, hacen que Oscar desfallezca y no quiera ni trotar. Menos mal que le amenizo el camino cantándole al oído un himno partigiano “bella ciao”, al mismo tiempo que le traduzco la canción.

Y por fin, ya atardeciendo, llegamos al coche donde nos esperan nuestros compis de excursión que tampoco hace mucho que han llegado. Nos secamos el sudor, y nos metemos en el coche para ir a reunirnos con otras montañeras de Artieda que nos esperan en un poblado galo más debajo de Gavarnie.


A continuación una buena retaila de fotos que narran mejor esta gran aventura. Salud y besos!!


Parkín and Kangunet. Preparando el material para la aventura.