domingo, 23 de noviembre de 2014

FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS), PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS) Y FRONDIELLA NORTE (3062 MTS)


-          -PRIMER DÍA (13/10/2014):
-        -  Salida desde el parking junto a la Sarra: 13:05 h.
-          -Ibón pequeño de Arriel: 15:00 h.
-          -Llegada al campamento base: 17:35 h.

-          -SEGUNDO DÍA (14/10/2014):
-          -Madrugón: 5:20 h.
-          -Semi retirada: 8:30 h a 2860 mts.
-          -Cimas: entorno a las 9:45 h.
-          -Descenso: 10:50 h.
-          -Recoger el apartamento: 13:05 h.
-          -Llegada al parking: 15:20 h.

“Bueno, ¿qué monte subimos este fin de semana?”“No sé, pero podríamos pasar noche y hacer un 3000 como el Balaitus”, “sí estaría bien”.

Algo así fue la conversación que nos llevó hace ya dos meses a subir los FRONDIELLAS!! El plan inicial era el Balaitus, pero somos almas libres, sin cadenas que opriman nuestra conducta, guerreros insaciables de la aventura y unos… caguetas, así que a pie de monte cambiamos el plan de ascensión y enfocamos nuestras botas hacía el triplete, en lugar de quedarnos con una sola cima.

Isra, acompañado de Kike, cubiertos por Oscar, y guiados por Sergio, fueron los protagonistas de esta aventura extrema, que incluía noche romántica para dos personas distribuidas en dos suits bajo el pico Arriel, posibilidad de baño en las aguas no termales  de los ibones de Arriel, catering de restaurante 3 estrellas Michellin, y una serie de placeres visuales difícilmente descriptibles a golpe de teclado.

La aventura comenzó el sábado 13 de septiembre cuando abandonamos la Kanguneta postrada junto a la Sarra, en Sallent de Gállego, por un camino claro y evidente que conduce hasta el refugio de Respomuso, pero que en nuestro caso, abandonamos en un punto muy bien indicado con un cartel casi luminoso que conduce tras una pendiente muy pendiente hasta el Ibón pequeño de Arriel. 

En este punto geográfico, y antes de llegar a la zona de acampada, decidimos saciar nuestras ganas de comer con unas tortillas, algo de chocolate (de comer), ciertos embutidos y bota de vino picado y rancio de Isra, pero ojo, muy bueno.

Después de la ingesta, y antes de que las nubes descarguen contra nosotros unas lluvias implacables que asustan hasta a los vascos que nos cruzamos con un acento más marcado que los pantalones de Oscar,  advirtiéndonos de que no será chirimiri lo que caerá, nos ponemos manos a la obra y empezamos a buscar el mejor sitio para montar nuestras tiendas. Para ello, subimos un poco más por la senda, y llegamos hasta el Ibón grande del Arriel. En este punto es cuando empezamos a dudar sobre que monte subir, Balaitus o Frondiellas, be water my friend, eh ahí la cuestión. Así pues, mientras miramos en el mapa las respectivas sendas que debemos tomar mañana a oscuras para subir a ambos, y viendo in situ que la de los Frondiellas es más clara y evidente, nos decantamos por éstos, dejando la puerta del Balaitus abierta a otra expedición en futuras fechas. Ya, una vez decidido que monte subir, ahora sí buscamos el mejor sitio para coger la senda al día siguiente y empezar a subir lo más pronto posible. Al final, y sin que aún haya caído pizca de gota, encontramos un pequeño vivac perfecto para montar las dos casas ambulantes.

Tras haber montado las tiendas, vamos a dar un paseo muy hippie alrededor del Ibón grande, aprovechando así las últimas horas de luz, y soñando con las vistas que nos ofrece el Palas, el Balaitus, Frondiellas, Arriel y compañía.

Se van apagando las luces del día, y entra en escena un espléndido amanecer lunar, cual sol radiante se tratase, en nuestras retinas se refleja el aparecer de una luna llena tras los frondiellas, una luna llena de las más bellas que en mi mente se recuerda, de las más hermosas  jamás soñadas, y en una compañía que pone la guinda a este momento tan dulce, tan inolvidable y tan inmejorable. Va por vosotros amigos, friends 4 ever, Os QuiErO a Lot (mucho)!!!!

Cenamos al calor de la brasas, es decir, del camping gas, y pronto a dormir que la mañana será larga, y temprana.

Nos levantamos y salimos de las tiendas, y sí, como bien nos advertían los vascos y Maldonado, ha llovido, pero como el derecho a errar es legítimo y fundamental, erraron en cuanto a los litros que iban a caer, ya que parece más una pixadeta de bebe que una meada de buenos días.

Comemos algo y sin parar empezamos a andar. Desde el principio cogemos bien la senda, salvo por algún momento dudoso que resolvemos sin problemas, vamos ascendiendo a buen ritmo, viendo lo que las nubes nos dejan, porque la mañana menos despejada está de todo tipo. Avanzamos metros y más metros hasta llegar a un pequeño nevero que bordeamos por la derecha hasta llegar a su parte más alta, justo coincidiendo con un primer paso de trepada para superar unos metros de pared. En este momento dejamos los bastones escondidos para no cargar con ellos y que no entorpezcan la marcha, luego nos arrepentiremos pues tendremos que ir a buscarlos de bajada. El paso parece más difícil de lo que finalmente resulta, y así, continuamos hito tras hito hasta un punto de inflexión. Tenemos muy cerca la primera cima, y vamos subiendo por una pared que empieza a ser bastante vertical, hasta que llegamos a un paso de agárrate a una cuerda y trepa porque la caída es entretenida. Dudamos, lo pensamos, y volvemos a dudar, la cima parece que está justo allí arriba, pero no lo vemos claro, las nubes lo tapan. Además, el paso no sabemos por dónde es, lo intuimos porque vemos tras una chimenea un cordino que parece usarse como punto de rapel. Al final, se impone el sentido común y decidimos darnos por satisfechos con lo hecho hasta ahora y emprender el camino de bajada. 

Bajamos un poco y de repente vemos unos hitos que van diagonal por una zona bastante clara para andar dirección noreste, es decir, las cimas de los Frondiellas. Así que decimos seguirlos. Mientras tanto las nubes se esfuman entre el cielo abierto, y ahora sí, por fin, nos reorientamos y vemos claramente la jugada. Antes nos equivocamos de camino y estábamos subiendo a una cima que pensábamos era un primer Frondiellas, pero no, y además recordamos haber leído que esa cima exigía destreza de escalada… menos mal que nos dimos la vuelta. Ahora sí vamos en la buena dirección, y piedra tras piedra, conseguimos ascender hasta arriba del todo, teniendo luego que crestear un poquito muy poquito para alcanzar la primera cima, la FRONDIELLA CENTRAL (3055 MTS). Las otras dos están cercanas, así de decidimos ir a hacerlas antes de pararnos a almorzar. Para ir a éstas, hay que volver a crestear, nada especialmente delicado, pero mejor andar con cuidado ya que el vuelo es elegante… Así, en poco más logramos arrastrar nuestros culos primero hasta la segunda cima, el PICO DE LA FRONDIELLA (3071 MTS), y luego hasta la tercera y última, el FRONDIELLA NORTE (3062 MTS).

Retrocedemos sobre nuestros pasos para llegar hasta esa primera cima donde al refugio de un vivac abrimos las mochilas, desnudamos las navajas, e hincamos el colmillo a las pocas reservas que ya nos quedan. Sin tiempo que perder pues la bajada es larga y peligrosa, y todavía hay que desmontar las suits, comenzamos a descender.

En poco más de dos horetas llegamos a las tiendas de campaña, descansamos un poco, recogemos los macutos, acabamos de vaciar los tapers y continuamos por la senda que bordea el Ibón pequeño del Arriel, para dejarnos caer por las sendas de piedra que nos conduce hasta el cartel casi luminoso junto a la ruta principal que comunica la Sarra con el refugio de Respomuso.

De aquí al coche, entre alguna lluvia, carrerita y demás menesteres inherentes a cualquier excursión, llegamos ciertamente rápido y cansados. Ahora solo toca despojarse de las botas, remangarse los pantalones, camisetas fuera, y… al agua patos. Y que bien sienta ese líquido parido en las montañas contra tu piel desnuda, ese golpe frío que apaga el calor generado por las actividad, esa sensación que te hace sentir vivo y en libertad.


Típica foto de salida desde la Sarra.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Circo Gavarnie



Tiempos empleados:
·         Día 26
·         Col de Tenles (2200m) a Refugio Sarradets (2589m) 1h15'

·         Día 27
·         Refugio Sarradets (2589m) > Brecha de Rolando (2807m) 34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Casco (3006m) 1h34'
·         Refugio Sarradets (2589m) > la Torre (3012m) 2h50'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Espalda (3073m) 4h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada occidental (3098m) 4h48'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada central (3111m) 5h10'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Cascada oriental (3161m) 5h38'
·         Refugio Sarradets (2589m) > Marboré (3248m) 6h00'
·         Marbore (3248m) > Brecha (2807m) 2h56'
·         Brecha (2807m) > Taillon (3144m) 35' (solo Sergio y Oscar)
·         Taillon (3144m)  > Brecha (2807m) 25' (solo Sergio y Oscar)
·         Brecha (2807m)  > Col de Tenles (2200m) 1h57'
·         Tiempo total: Muchas horas, las cuentas os las dejo a vosotras y vosotros, lectores.
·         Desnivel positivo acumulado, ni mucho ni poco, depende de cada una y uno, como diría Einstein, todo es relativo.
·         Dia 28
·         Resaca de los jóvenes por ir de marcha a fiestas de Luz St Sauveur, instigados por el adulto, claro está.
·         Caminata (dominguera) por el circo de Troumouse.
·         A comer al estado español (huevos fritos con longaniza, en la gasolinera de Formigal).
Menuda excursión más extraordinariamente elegante, chulísima, guay del Paraguay, flipante, pa mear y no verter gota, chulísima, a no que eso ya lo he dicho, bueno, a lo que vamos, hoy toca CIRCO DE GAVARNIE!!!!!!

Tras todo un verano dando la matraca nuestro fiel amigo Kike, primero que si lo voy a hacer solo, luego que si lo voy a hacer solo, después que si alguien me quiero acompañar o lo haré solo porque he buscado la ruta en blogs y es algo que hay que hacer por imperativo moral,… Y tras erre que erre, nos convenció al final a unos irreductibles montañeros para ir en la conquista de esa gran aventura que prometía, consistente en realizar siete tresmiles en un día, saliendo desde el refugio de Sarradets -al cual subimos en la tarde anterior desde el Col de Tenles donde se dejan los coches-, para subir a la brecha de Rolando, y luego ir recorriendo todo el circo de Gavarnie con sus correspondientes cimas (casco del Marboré, Torre, Espalda, las tres cascadas y el Marboré) hasta llegar al Marboré, y volver de nuevo a la brecha para descender hasta el parking. Y aunque no estaba incluida en el plan, durante la marcha se incluyó también la ascensión al Taillón tras regresar a la brecha después de realizar los 7 tres miles, aunque esta última aventura solo estaba hecha para gente alta, rubia, fuerte, guapa y con dinero, los primos Ripalda.

El nombre en clave que se le dio a la excursión fue “Que bien te veo Gavarnie”, ya que el pueblo francés es visible desde cualquiera de las cimas que ese conquistamos, y los intrépidos y alocados montañeros que osaron a la diosa montaña fueron Kike, Roy (viejete pero en forma), Oscar, Palacin y Ricardo, éste último se merece una mención especial, pues el tío, nunca antes había ido a los Pirineos para realizar alguna ascensión, es decir, fue su primera vez, se desvirgó con 7 tres miles, y hay que decir que aunque dicen de las primeras veces que si no son buenas, él lo bordó, dejando boqui abiertos al resto de camaradas de expedición.

Tras describir la aventura y a los componentes de la misma, toca comenzar a narrar un poco a groso modo como se sucedieron los dos días que anduvimos por ese paraje espectacular, sí dominguero, aunque tu físico no te lo permita o te lo ponga difícil, deberías de intentarlo, subir algo más de hasta donde tu coche te permite, dejar el asfalto y sus alrededores y adentrarte en ese mundo mágico donde solo sendas y piedras hallarás, y a los hitos seguirás, para conquistar la cima que solo con tu vista puedes ahora localizar.

El viernes 19 de Septiembre, tras unas cuantas horas en coche por buena parte del Pirineo francés, alcanzamos traspasar por Gavarnie el Col de Tenles, donde los 5 nos equipamos para la guerra, y comenzamos a andar por una pista asfaltada-labrada, si primero asfaltada, y luego labrada para que no pasen los coches, en dirección al puerto de Bujaruelo, desde donde cogeremos la GR-11 que gira a la izquierda y suavemente va ascendiendo pasando justo por debajo del Taillón, hasta llegar a una zona por donde bajan las aguas que hay que atravesar, y aunque no presenta ningún riesgo, hay que andar como siempre en la montaña con cuidado. Y una vez pasada esta zona, la senda empieza a zig zagear más verticalmente para superar el desnivel que nos deja justo en el refugio de Sarradets. Aquí ya comenzamos a flipar en colorines, pues tenemos ante nuestros ojos bonitos azules (solo Oscar) una impresionante muralla que presenta un mordisco perfecto, como si a mano se hubiera tallado, y bajo sus faldas el agua se precipita 423 metros de caía libre otorgando a esta bella nube de vapor de agua el honor de ser la cascada más alta de Europa, la Cascada de Gavarnie. Ya podemos ver nuestros 7 (luego 8) objetivos, y empezamos a fantasear con la ruta, poniendo la mirada siempre en esa muesca de leyenda y fantasía, la brecha de Rolando. El cielo se empieza a oscurecer y tras la cena compartida con una gente muy maja, y no menos roncadora…, de Castellón, nos metemos en nuestros sacos pronto pues el día que nos espera será duro, muy bonito pero duro.

Nos despertamos, o mejor dicho, nos levantamos pues los ronquidos eran importantes y dificultaban el sueño, y sin aún haber amanecido emprendemos la ruta por una senda que sube por la morrena directa hasta la brecha de Rolando. En poco tiempo salvamos un desnivel de casi 300 mts, lo que a más de uno asustó ante la que se le podía venir encima, pero realmente era porque estaba frío y aun digiriendo la mermelada del desayuno. Para llegar a la brecha, debemos atravesar un nevero que con sol y buen tiempo sería fácil, pero de noches y fresquele como hacía fue quizá lo más arriesgado de toda la jornada, ya que había que cruzar por algún tramo algo helado, pero nada que con talante y buen hacer se pudiera superar.

Cuando llegamos a la brecha comenzamos a ver los primeros rayos de sol, Lorenzo ya nos quiere saludar, y nosotros lo recibimos de buen grado como es de esperar, aunque cierto es que durante la primera parte de la excursión anduvimos cara sur y la sombra era el pan nuestro de cada día, pero ojo al loro, que habrá tiempo para hartarnos de sol!!!

Desde la brecha, nos vamos moviendo sin dificultad y sin apenas perder altura hacia el este para pasar por debajo de nuestro primer tres mil del día, el Casco del Marbore. Y una vez rebasado por su base éste, la ruta gira para empezar a subir por una pedrera no difícil hasta pocos metros antes de la cima, donde hay que superar un sencillo paso de trepada y así logramos llegar al PRIMERO!!! Vistas espectaculares a Gavarnie, al valle de Ordesa, a Sarradets, a Kike, a todo, vamos.

De esta primera cima a la segunda, la Torre del Marbore, poca distancia hay pero debemos bajar hasta casi el punto en el que previamente la senda nos había conducido desde la brecha, y seguir dirección este. Hay dos rutas, una que asciende por una pala híper pepina de inclinada y con piedras grandes, pequeñas, finas, gruesa y de todos los colores, para al final volver a trepar un poco más, u otra más sencilla, mas “light”, pero más larga a su vez. De todos modos nos decantamos por la segunda ya que gente delante nuestra así nos lo indica. Así, en una horeta más, y sin sudar aun, algunos porque a Oscar la frente ya le brillaba desde que se levantó y salió del saco, llegamos a la SEGUNDA!!!!

Ahora a la vista y hacia el este vemos en orden la Espalda, las tres cascadas y el Marboré. Para llegar a ellas, toca andar un buen tramo, pues la ruta más sencilla y manejable (porque parece haber una que sube directa a la Espalda pero hay que escalar algo más serio), pasa por debajo de todas las cima hasta situarse aproximadamente entre el Marboré y el Cilindro. Así pues, comenzamos a bajar de la Torre de nuevo dirección este y tratando de perder la menos altura posible. Cruzamos unos cuantos neveros, vemos las impresionantes paredes sur de la Espalda, hipotetizamos por cual podría ser esa ruta directa a la cima, y ahora sí, nos comenzamos a asar de calor. Seguimos la ruta hasta llegar al punto que he comentado antes, desde donde comenzaremos a subir dirección oeste y en diagonal, por un sencillo terreno que nos dejará en nuestra cima TERCERA!!!!

Desde la Espalda del Marboré, vemos más cerca el resto de cimas que nos queda, y observamos con desgana la vuelta que hemos dado para llegar desde la Torre hasta aquí, pero amigo/a mío/a, es lo que hay. Y además, no estamos aquí para andar? No hemos venido a las montañas para recorrerlas? Husmearlas? Cotillearlas? Descubrirlas? Pues sí, el que algo quiere, algo le cuesta, y si fuera tan fácil como ir del hotel a la playa, el subir a estas maravillosas cumbres con unas vistas orgásmicas, que a todas y todos nos gustan, seguramente Florentino and Company ya habría encontrado un jugoso negocio con esta belleza terrenal. Por eso, la montaña debe entrañar compromiso, sufrimiento, disciplina, riesgo, y sobre todo, mucho amor hacia lo que hacemos, ya que solo así, se podrán seguir saboreando estos momentos de felicidad dignos de quienes osan al descanso del colchón a pie de playa, de quienes no se rinden tras horas de lucha, de quienes pueden y… quieren hacerlo.
Bueno tras esta pequeña reflexión personal, continúo. De la cima de la Espalda a la Cascada occidental apenas nos separan 200 mts en línea recta casi. Así, llegamos de modo muy fácil y sencillo a la CUARTA!!!!

Para alcanzar la Cascada central, debemos de bajar por una chimenea muy fácil, y subir un poco por una pendiente anunciada, corta pero intensa. Y sin más preámbulos, ni más tontería, ni más nada, cae la QUINTA!!!!

Solo quedan dos, y que dos. Primero, la que para todos nosotros tubo más belleza su ascensión la Cascada oriental, pues para alcanzarla tuvimos que trepar un poco, y luego crestear con unos cuantos cientos de metros de caída libre a nuestra izquierda. No es difícil, no tiene más riesgo que cualquier otra cima, pero la adrenalina que sientes aquí, sin duda alguna no es la misma que cuando subes por una colina sin precipicio a 2 metros tuya. Tras esto, tenemos en nuestra saca la SEXTA!!!!

Y ya solo queda el Marboré, la séptima y última de nuestra misión 7x3. El camino es fácil, hay que ir dirección noreste, bajar muy muy poquito por una senda clara, y subir por otra igual de sencilla unos cien metros de desnivel. De este modo, y tras seis horas, alcanzamos muy contentos, y muy satisfechos, nuestra SEPTIMA CIMA!!!!

Tras unas foticos de rigor, almorzamos bastante bien en un vivac situado en la misma cima del Marboré y emprendemos el camino de descenso, y menudo descenso, ya que nos desorientamos un poco, no sabíamos bien por dónde ir, el sol apretaba en las caras de lo lindo, y el cansancio hacía mella en nuestros esculpidos cuerpos de espartanos. Al final, tras mirar por aquí, por allá, hacía arriba, o hacía abajo. Volvimos casi de nuevo a subir a la cima de la Torre, cosa que algunos la cuentan en su libreta personal de 3000 subidos… Y ahora sí que bajamos por aquella canal de piedras sueltas que describí anteriormente.

Llegando ya a la Brecha, la idea de subir al Taillón me seduce del todo, aún hay tiempo si dejamos las mochilas y nos damos cerita. Me auto convenzo  y hablo con Oscar que va junto a mí un poco más adelantados del resto.  No pone muchas pegas al plan, pues no ha subido nunca al Taillón y por poco más habrá subido un tres mil más. Así, les decimos al resto de compañeros que nos vamos adelante y ya quedaremos en el refugio o en el coche. Tras su OK, escondemos las mochilas, nos apretamos bien las botas, the botes, y le damos leña al mono que es de goma, es decir, empezamos a subir a un ritmo rápido dirección el Taillón, hasta que en poco tiempo alcanzamos la OCTAVA Y ULTIMA CIMA DE LA JORNADA YEAH BABY!!!!!

No paramos mucho en la cima pues aún queda bajada, así, nos reapretamos las botas, the botes, y empezamos a descender como cabrillas hasta llegar de nuevo a la brecha donde cogemos las mochicas de nuevo y ahora sí, empezamos a descender al refugio de Sarradets. Si para subir cruzamos un nevero algo jodido por hielo, no tiene mejor pinta ahora de bajada, por lo tanto, y siguiendo a unos que vemos a lo lejos como han bajado, nos tiramos por una ladera patinando por las piedras, lo cual hace que la bajada sea fácil y cómoda. A los pocos minutos conseguimos alcanzar el refugio, paramos  unos minutos para recoger sacos y no sé qué más, y continuamos descendiendo. El último tramo se hace largo y pesado, pues aunque no hay casi desnivel de bajar, sí unos cuantos kilómetros, que sumados a todos los recorridos durante el día, hacen que Oscar desfallezca y no quiera ni trotar. Menos mal que le amenizo el camino cantándole al oído un himno partigiano “bella ciao”, al mismo tiempo que le traduzco la canción.

Y por fin, ya atardeciendo, llegamos al coche donde nos esperan nuestros compis de excursión que tampoco hace mucho que han llegado. Nos secamos el sudor, y nos metemos en el coche para ir a reunirnos con otras montañeras de Artieda que nos esperan en un poblado galo más debajo de Gavarnie.


A continuación una buena retaila de fotos que narran mejor esta gran aventura. Salud y besos!!


Parkín and Kangunet. Preparando el material para la aventura.

jueves, 16 de octubre de 2014

GARMO NEGRO (3.066 mts), ALGAS NORTE (3.032 mts) y ALGAS SUR (3.036 mts)

Fecha: 23/08/2014
Hora de salida: 7:47 h
Cima: 10:41 Sergio, 10:54 Mirta, 11:08 Oscar, Ana Maria y Carlos
Inicio bajada: 11:57 h
Llegada al coche: 16:15 h
Desnivel positivo: 1400m aprox.

Con tanta aventura no nos queda tiempo para escribir. Esta vez nos juntamos: Carlicos, Sergio, Oscar, Mirta y Ana Maria, en una nueva aventura de montañeras de Artieda, que  poco a poco consigue aumentar el número de aventureras.

En esta ocasión tomamos rumbo al balneario de Panticosa con el objetivo de conquistar el Garmo Negro, un tres mil que no tiene más dificultad que la de salvar un fuerte desnivel de 1400 metros.
Una vez más nos enfrentábamos a esa continua y empinada rampa que da acceso hasta los altos muros que rodean esa “destrucción de la naturaleza”, hablo del balneario, sus hoteles y ese proyecto de parking del cual solo queda un esqueleto de hormigón que no tiene ninguna utilidad.

Nada más dejar el coche partimos dirección al collado de los Algas y el Garmo Negro. El primer tramo entre pinos lo hacemos con unas cuantas capas de ropa, pues sus ramas nos tapan la luz directa del sol. Tras salir del bosque divisamos nuestro objetivo, Mirta que va muy motivada nos espera en una piedra a que lleguemos para hacernos la parada del cabrón (arrancar cuando llega el último) y marcando su ritmo, casi dejando atrás a Sergio (lo cual es imposible). China chana cogemos altura, en ningún momento la perdemos y cuando el trío rezagado, Carlicos, Ana Maria y Oscar llegan al collado esperándose encontrar a Sergio y Mirta, pero para nuestra “sorpresa” no están esperándonos, si no que los divisamos a media rampa final de la cima, esta vez se han vuelto las tornas, es Sergio quien marca el ritmo y Mirta quien le sigue la estela a cierta distancia. El resto proseguimos hasta alcanzar la cumbre en 3:25 horas. La cima casi parece Benidorm o Salou, en pleno agosto. Nos hacemos un hueco entre tanta multitud y sacamos el almuerzo, admiramos las vistas que nos ofrece la cima. Durante el almuerzo Sergio no se quita la mosca de que quiere intentar los Algas Norte y Sur y el Argualas, para ello se buscó a Mirta de compañera cuasi conejillo de Indias , así que “Emilie” y “Kilian” se separan del resto de expedición en el collado pues con una cima nos vale. En la bajada nos dirigimos directos hacia el balneario, y tras un estruendo en el cielo, divisamos un helicóptero, vemos todas las maniobras que hace  atónitos y por desgracia nos enteramos que se trataba de una maniobra de rescate. Después de observar un rato al helicóptero, proseguimos nuestro camino siguiendo los hitos hasta que llegamos a un tramo en el que dejamos de observarlos, tras ir y venir encontramos la sendera que transcurre por el fondo de un barranco. Llegando al tramo final, acelero el ritmo desquitándome el no haber corrido y con la excusa de llegar al coche para ver si aún seguía en su sitio me adelanto a mis dos compañeros. La historia de si estaba el coche o no, era porque Sergio no recordaba que había hecho con las llaves, siendo la mejor opción la de habérselas dejado puestas en la puerta del coche. Y así fue, solo que el vecino de la caravana las había escondido debajo de la rueda, muy amable por su parte. Los tres primeros aventureros esperamos no mucho más tiempo a la pareja de runners que llegaron en poco rato, para eso de las 16:15 horas. La jornada concluyó con el debate de ir a tomar unas bieras al refugio de piedra con las nuevas amigas de Carlicos o irnos a comer a Escarrilla, decisión que se decantó por la segunda de las dos opciones, pues al monte no se va a ligar, se va a pasarlo teta!!!

Por cierto, el dúo de runners, de su proyecto particular 4x3 miles, realizó la ascensión a los dos Algas, más el Garmo, quedando para otro día el Argualas, que a buen seguro será conquido.

¡YESA NO PAS!


Foto inicio expedición.

domingo, 5 de octubre de 2014

ANAYET POR VÍA DEL SARRIO II+ (2.545 mts), VÉRTICE DEL ANAYET (2.559 mts) y ESPELUNCIECHA (2.399 mts)

Fecha: 13/07/2014
Hora de salida: 8:48 h
Hora llegada al ibón del Anayet: 10:30 h
Hora de llegada a la cueva minera del Anayet: 11:10 h
Cima Anayet: 12:25 h
Cima Vértice del Anayet: 13:45 h
Cima Espelunciecha: 14:22 h
Ibón Espelunciecha: 15:05 h
Hora llegada coche: 15:25 h
Tiempo total: 6 h 38 min

Hace ya unos cuantos días que tachamos una aventura que teníamos marcada en rojo en la lista de expediciones obligatorias que hay que hacer, y es que subir a un monte tan bello, tan magnífico, y tan simbólico, como es el Pico Anayet, haciéndolo además por su famosa vía del Sarrio (II+), es algo que desde hace unos años nos habíamos prometido realizar.
Así, tras una semana de intenso estudio de la ruta mirando en diversos blogs información más que necesaria para facilitar la aventura, Kike, Isra, Oscar y Palacin nos adentramos en esta diosa de las montañas, encarándola con el respeto que se merece, y el amor que le profanamos.
La mañana empezó desde el parking de Espelunciecha, en la base de los telesillas de Formigal (hormigal para los que vomitamos en este tipo de complejos construidos sobre la especulación, la corrupción, el dinero público, y el juego sucio y mal interesado con el medio ambiente) para empezar a caminar dirección al puerto de Canal Roya, primera parte de la ruta que sube unos cuantos metros entre las pistas de esquí de la estación y algún pequeño atajo que nos inventamos.
Desde este lugar, giramos hacia la izquierda y vamos flanqueando por una pedrera que pasa por las faldas del Espelunciecha hasta llegar a alcanzar una pequeña vía ferrata que nos ayuda a subir a los ibones de Anayet. La ferrata está situada ya a la derecha del Espelunciecha, algo más alta de la mitad de la muralla que separa el valle de Canal Roya, de sus ibones, y no está muy bien señalizada, pero es fácil de subir, aunque asegurarse no es para nada una mala idea porque patio hay un rato largo.
Posteriormente, nos dirigimos hacia el comienzo de la vía, situada más o menos a la derecha de una antigua mina que explotó el hombre hace unos añicos, pero creemos que no tuvo mucho éxito porque las dimensiones de la misma tampoco son extraordinarias por su tamaño. Desde aquí, la ruta empieza a subir,  primero a la izquierda, luego a la derecha, flanqueamos un poco de aquí para allá, mientras vemos a una cordada escalar por el corredor de los franceses, pasamos por una zona algo expuesta, aquí un trepada y seguimos flanqueando, hasta acabar con una fácil trepada por hierba y roca de buena calidad que nos deja en la cima del Pico de Anayet. Sé, y soy consciente, de que leído así pueda sonar confusa la descripción de la vía del Sarrio, pero no era la intención dejar detalladamente la ruta, porque nunca hemos sido muy “técnicos” y creemos que las fotos harán mejor labor que las palabras, ya que a nosotros así nos pareció tras estudiar en otros blogs la vía.
En la cima, nos relajamos y dejamos liberar la tensión y adrenalina creada tras la magnífica aventura recién vivida, entre fotos, risas y sardinas, jamón, longaniza, pan, chorizo, queso, alguna fruta, y la bota de vino!!!!!  Estoy seguro que aún me dejo algo…
Empezamos a bajar del Anayet en dirección a los ibones por la ruta normal, la de toda la vida, la de Dios, la fácil, la de domingueros, sí, esa misma de la cadena. Y a la altura del collado que separa el Vértice del Anayet del Pico del Anayet, discutimos si subir o no al Vértice. Al final, Palacin solo va on fire a este segundo pico de la jornada, mientras el resto, the rest, siguen dejándose arrastrar por la fuerza de la gravedad hacia los ibones, donde poco rato después el grupo se reajunta, se dan unos achuchones y deliberan subir por amplio consenso al Espelunciecha, 2 pico para algunos, 3 para otro. 
La subida, aunque pronunciada, no es muy larga, y los metros se ganan fácilmente por una senda bien marcada, así pues, nuestras piernas híper musculadas que son la envidia de unos cuantos domingueros postrados en los regazos de los ibones de Anayet, nos portan en un plis plas a la cima, desde donde nos relajamos un poco para observar claramente por donde va la vía del Sarrio, y recordar los múltiples flanqueos, trepadas, y zonas “algo” expuestas y aéreas que conforman la vía.
Ya solo nos queda bajar, y algo cansados, pues las horas y el sol que aprieta de lo lindo comienzan a notarse en la cabecica, nos dejamos llevar por una pendiente bastante inclinada que campo a través, nos lleva directos hacía el coche de nuevo.
Pero aún quedaban aventuras (peligrosas) por vivir, y es que ver a Kike en gallumbos no tiene precio, y verlo metiéndose en el Ibón de Espelunciecha ya es para mear y no verter gota, puro espectáculo, pura magia, pura poesía física, algo que nunca olvidarán mis retinas. Y si aún no estáis flipando en colorines, agarraros  a donde podáis que aún quedaba lo mejor, el descenso corriendo en gallumbos mojados y camiseta prieta, con mochila y gafas de sol. Sí amigas y amigos ya puedo morir tranquilo, porque mis ojos han sido testigos de la cosa más bella que alguien puede observar… 

Ala, a continuación, las pictures “imágenes” de la aventura.


Iniciamos la aventura con el Midi a nuestras espaldas. 

sábado, 4 de octubre de 2014

PICO DE LA MAGDALENA (2283m) Y PUNTA DE LA MAGDALENA (2274m)



Fecha: 12/07/2014
Hora de salida: 8:30h
Cima pico de la Magdalena: No se sabe
Cima punta de la magdalena: Tampoco se sabe
Llegada al coche: 14:00 h
Desnivel positivo: 1.400 aprox

Siempre hay que tener un plan B. No se me ocurre mejor manera de empezar esta crónica, puesto que de haber sido así ni nos habríamos dirigido hacia el valle de Aisa, ni nuestro objetivo habría sido realizar la trilogía del Aspe, ni nos habríamos mojado como lo hicimos, aunque bien es cierto, que tampoco habríamos disfrutado de un espléndido almuerzo en el refugio de López Huici (algo que en cualquier plan habría sucedido a buen seguro), pero menos cierto es que al final hubiésemos realizado estas dos cimas, el Pico de la Magdalena y la Punta de la Magdalena, que a pesar de no contar con una gran altitud, si las boiras lo permiten, te ofrecen un escenario cuasi orgásmico-visual con espléndidas vistas a la trilogía del Aspe, lecherines, pico Rigüelo, Collarada and company.
Los integrantes de la excursión, Oscar, Kike, Yaiza, Julio y Palacin nos encaramos decididos y sin plan B hacia el valle de Aisa con la idea clara y definitiva de llevar a cabo una de las excursiones más ansiadas por algunas de nosotras, y ésta es la de realizar la trilogía del Aspe en el día (Aspe - Llena de la Garganta - Llena del Bozo).
Así, dirección a Jaca desde Puente la Reina de Jaca, cogimos el desvío a mano izquierda que lleva a Escara para cruzar por un camino hasta la carretera que sube al pueblo de Aisa y pasar esta localidad hasta llegar a la zona de parking (es decir, las cunetas de la carretera) al final de la carretera.
De este día se podrían contar muchas aventuras. Baños de cabeza en unas pequeñas cascadas, almuerzo desmesurado en un refugio mandado hacer por un coronel franquista, visita de la chuventud de Purna, coincidir con un perro que casualmente también se llamaba Lur, y más. Pero me quedo con el giro inesperado que dio la excursión que en mi cabeza se planteaba. Y es que, si dije que quería hacer la trilogía en modo rápido, lo que implica ir ligero de peso, la cruda realidad me bofeteó una y otra vez cuando durante el almuerzo, y ya tras haber desechado la idea de ascender la trilogía, uno tras de mis compas de viaje iban sacando termos de café, jamón cubierto de vetas grasientas, latas de sardinas, salchichón, queso y fruta. En ese momento me rendí, y solo me quedaba consolarme con la degustación de esos ricos manjares que bien hicieron en coger teniendo en cuenta el desenlace final de la excursión.
A las 8:30 h salimos del coche con las miradas puestas en nuestro objetivo algo cubierto por las nubes que se deslizaban rápidas entre las cimas y deseando que de un momento a otro éstas abandonaran su posición para regalarnos las espléndidas vistas que ofrecen estas montañas.
Tras superar la primera rampa asfaltada y que da acceso a una impresionante llanura rodeada de montañas que protegen a las vacas que pastan a sus faldas, cruzamos un pequeño río y seguimos nuestro camino por la senda que sube hacía la cara sur del Aspe. Durante esta primera parte, el viento ya nos azota la cara e impregna de lluvia que arrastra nuestra piel. El frío se deja notar, pero proseguimos hacía adelante viendo como por momentos el cielo se oscurece más, y notando en nuestra manos el descenso de temperaturas que en altura  conviene cuidar por los riesgos que entraña.  Al final, y sin haber alcanzado todavía el collado que da acceso a la Llena del Bozo, en asamblea decidimos por concluir nuestra intentona y renunciamos a nuestro objetivo del día, pero es que el tiempo así lo quería, ya que seguir en esas condiciones era una locura, y esas montañas no iban a marcharse de donde estaban.
En ese momento, lo primero es retroceder sobre nuestros pasos hasta alcanzar una cota más estable, donde el frío se pueda aguantar, y sobre todo el viento no sea tan feroz como el que teníamos allí arriba. Bajamos rápido unos metros hasta un punto donde cruza la GR-11 que viene del valle de Hecho y se encara hacía el valle del Aragón.
Aún era pronto, llevábamos poco rato de caminata y nos resignábamos a retirarnos al cobijo del coche y volver a casa de vacío, así, decidimos andar por la GR-11 hacía el Este donde el tiempo era más cordial, y donde Kike conocía una zona de rocas aptas para el boulber, no para hacer, pero sí para enseñárnoslas de cara a un futuro. China chana nos plantamos cerca del refugio Rigüelo, bajo las lomas por las que asciende la GR-11 y que dan paso al collado del Rigüelo o de la Magdalena. En ese momento debatimos si sudar un poco o no, y finalmente encaramos la pendiente con las vistas puestas al final de la subida donde almorzaremos a buen seguro. Cada uno a su ritmo, llegamos al final de la cuesta y nos reagrupamos para decidir el lugar de almuerzo. Desde aquí, el refugio de López Huici queda cercano, así que nos desplazamos hasta allí para degustar el conjunto del cerdo ya transformado en diversos embutidos.
Tras el parón y el hinchazón, con las piernas cargadas y el estómago a pleno rendimiento, volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al collado del Rigüelo, sitio en el cual la idea de la retirada planea de nuevo sobre nuestras cabeza amenazante. Por ello, decidimos emprender la marcha, pero no de bajada, sino de subida, hasta alcanzar “esa punta de allí arriba”, o el Pico de la Magdalena, y posteriormente nos acercamos a “esa otra de allí mismo” o la Punta de la Magdalena. No son cimas especialmente altas, o de fama, pero ofrecen unas vistas que poco tienen que envidiar a sus vecinas del más al norte.
Ahora ya sí, ya nos sentimos satisfechos por la faena realizada, hemos andado, pasado frío, comido como cosacos, vuelto a anda con dos cimas pal bolsillo, y solo queda descender. Encaramos la pendiente al trote, algunos cabalgan algo, pero al poco volvemos al paso, para de nuevo coger más velocidad, y así hasta llegar a la altura de una cascada que invita al remojón capilar. Y tras hacer el fato un poco más y visita rápida a la expedición de PURNA (dominguera), nos retiramos a nuestros vehículos para coger carretera a casa.
A continuación fOtIkAs HiPeR WaPaS PrImIkXs!!

Como en todas las entradas, foto de inicio en la que no hemos sudau la axila aún.